La hoja de rescate (o su versión más reciente, un discreto código QR adherido al parabrisas) no sirve para nada hasta que resulta imprescindible: una pieza de información clave capaz de suavizar el mal desenlace de un siniestro de tráfico grave.
En una esquina del cristal delantero, donde no molesta ni casi se ve, algunos coches exhiben ese QR con nombre propio (Rescue Code, ResQaR o variantes similares) que recoge la cartografía íntima del vehículo. Un mapa técnico que, en manos de un equipo de bomberos, marca la diferencia entre una extracción rápida o una intervención a ciegas.
Frente a un metal retorcido, cuando identificar el modelo resulta difícil y falta tiempo, ese código es un atajo digital hacia la hoja de rescate: el documento que explica cómo desenmarañar el coche sin caer en una trampa.
Los turismos modernos, diseñados para proteger mejor a sus ocupantes, se han convertido también en estructuras más complejas de desentrañar cuando algo falla. “El uso de aceros de alta resistencia requiere un equipo de corte especializado, y el mayor uso de airbags y pretensores de cinturones de seguridad supone un peligro tanto para los que están atrapados en el vehículo como para los que intentan liberarlos”, advierte el laboratorio Euro NCAP, encargado de evaluar la seguridad de los automóviles en Europa.
Un folio que salva vidas
No es más que un folio en tamaño A4, impreso en color, pero la hoja de rescate (con una o varias páginas) incluye indicaciones precisas sobre las zonas de corte y los elementos que conviene evitar: la batería, los sistemas de alta tensión en coches electrificados o las pequeñas bombonas de gas conectadas a los airbags.

Cuanto menos tengan que pensar los equipos de emergencia, antes podrán actuar. Esto encaja con la llamada hora de oro, un concepto que, aun sin respaldo científico sólido, sigue guiando la medicina de urgencias. El cirujano estadounidense R. Adams Cowley lo formuló así en los años cuarenta del siglo pasado: “Hay una hora de oro entre la vida y la muerte. Si usted se lesiona gravemente, cuenta con menos de 60 minutos para sobrevivir”. La cifra puede discutirse, pero no la idea: cuanto antes mejor.
De ahí que clubes de automovilistas y organismos de seguridad intenten desde hace años popularizar esta solución. El proyecto Rescue Sheet reúne las hojas de rescate de decenas de fabricantes y permite descargarlas gratuitamente. La recomendación es tan sencilla como poco extendida: imprimir el documento, plastificarlo y colocarlo en el parasol del conductor.
ResQaR, empresa española
Tras decenas de pruebas de choque, ese sigue siendo uno de los pocos lugares donde el papel permanece accesible. Para avisar de su presencia, existen incluso adhesivos que se colocan en el parabrisas con un mensaje claro: “Hoja de rescate a bordo”.

La digitalización ha llevado este concepto un paso más allá. En Francia, el denominado Rescue Code –respaldado por el Ministerio del Interior y la federación de bomberos, y con la colaboración de fabricantes como Renault– ofrece dos pegatinas con QR (delantera y trasera) por unos 20 euros. Al escanearlo, los equipos acceden directamente a la ficha técnica del vehículo, aunque ese acceso está restringido a los servicios de rescate.
Soluciones como la de la empresa española ResQaR proponen un sistema similar, con códigos QR que se colocan no solo en el parabrisas, sino también en puntos estratégicos como la tapa del depósito de combustible o el marco de la puerta. La idea es redundar en la accesibilidad: que siempre haya una forma rápida de llegar a la información.
Euro NCAP y la Asociación Internacional de Servicios de Rescate y Extinción de Incendios (CTIF) desarrollaron en 2020 la aplicación Euro Rescue, que permite a bomberos y sanitarios descargar en segundos las hojas de rescate de la mayoría de los modelos europeos. Ese mismo año, el organismo comenzó a premiar en sus valoraciones a los vehículos que incorporan este tipo de documentación.
Como parte de su programa Human Fist, que pretende mejorar la seguridad vial y reducir el número de víctimas en la carretera, Renault equipa desde 2023 con el denominado QRescue a todos sus vehículos.
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