Erling Haaland ya está de vuelta después de un Mundial en el que Noruega firmó una de las actuaciones más destacadas del torneo. Su regreso no ha pasado desapercibido y una imagen del delantero ha vuelto a recorrer las redes sociales.
El conjunto escandinavo rozó las semifinales antes de caer eliminado frente a Inglaterra y dejó una gran impresión durante el campeonato. A su llegada a Oslo, el llamativo whisky con un mapache disecado que Haaland trajo desde Texas terminó convirtiéndose en otra de las imágenes más comentadas.
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Un garaje que acapara las miradas
Más allá de ese peculiar recuerdo, hay una constante que se repite cada vez que el delantero noruego ocupa titulares. Su impresionante colección de coches vuelve a despertar el interés de los aficionados al motor, que siguen muy de cerca cada nueva incorporación a uno de los garajes más exclusivos del fútbol europeo.
A diferencia de otros jugadores que mantienen una clara preferencia por una única marca, Haaland ha reunido vehículos con personalidades completamente distintas. En su colección conviven berlinas de lujo, SUV de altas prestaciones, hiperdeportivos y modelos producidos en series muy limitadas.
Una berlina para privilegiados
Entre sus adquisiciones más exclusivas sobresale el Mercedes-Maybach Clase S by Virgil Abloh, una edición limitada fabricada en únicamente 150 unidades para todo el mundo.
El modelo combina el refinamiento habitual de Maybach con el sello creativo del diseñador estadounidense Virgil Abloh. La carrocería luce un exclusivo acabado bicolor en negro y arena, mientras que el habitáculo apuesta por materiales de máxima calidad, cuero Nappa y numerosos detalles específicos de esta edición.
Bajo el capó esconde un motor V12 biturbo de seis litros, acompañado por un equipamiento orientado al máximo confort. Más que una berlina de representación, se trata de una auténtica pieza de colección destinada a un grupo muy reducido de compradores.

El SUV que comparte protagonismo con la Fórmula 1
Otra de las joyas de su garaje es el Aston Martin DBX 707, un SUV que consiguió sorprender incluso a muchos aficionados al automovilismo por la historia que esconde.
Su mecánica V8 biturbo de cuatro litros desarrolla 707 CV, suficientes para acelerar de 0 a 100 km/h en solo 3,3 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 310 km/h.
Este modelo adquirió una enorme notoriedad porque sirve de base para el coche médico utilizado en los Grandes Premios de Fórmula 1. Adaptado con el equipamiento específico exigido por la FIA, acompaña a los monoplazas en todas las carreras del campeonato.
En su versión de calle mantiene intacto ese ADN deportivo, combinando unas prestaciones extraordinarias con un elevado nivel de confort para el uso diario.

Tecnología de competición con matrícula
Si existe un coche capaz de representar el lado más extremo de la colección de Haaland, ese es el Mercedes-AMG One.
El hiperdeportivo alemán traslada a la carretera buena parte de la tecnología desarrollada en la Fórmula 1. Su sistema híbrido combina un pequeño motor V6 turbo con cuatro propulsores eléctricos para superar los 1.000 CV de potencia.
Las cifras hablan por sí solas. Puede acelerar de 0 a 100 km/h en menos de tres segundos y superar los 350 km/h, convirtiéndose en uno de los automóviles homologados para carretera más avanzados jamás construidos.
La producción fue muy limitada y hacerse con una unidad resultó prácticamente imposible incluso para clientes habituales de la marca.

Un Ferrari para disfrutar de la conducción
En una colección de este nivel tampoco podía faltar un modelo firmado por Ferrari. En su caso, la elección fue el Monza SP2, una de las creaciones más especiales de la firma italiana.
Inspirado en los deportivos de competición de los años cincuenta, este biplaza recupera una filosofía muy distinta a la de los superdeportivos actuales. Su diseño prescinde de elementos convencionales para ofrecer una experiencia de conducción mucho más pura.
Su motor V12 atmosférico convierte cada aceleración en un espectáculo y explica por qué este modelo se ha convertido en una de las piezas más codiciadas por coleccionistas de todo el mundo.

Deportividad para el día a día
No todos los coches de Haaland están reservados para ocasiones especiales. Entre sus vehículos más utilizados figura el Audi RS 7 Sportback, una berlina que combina comodidad con unas prestaciones propias de un deportivo.
Gracias a su motor V8 biturbo, la tracción quattro y una puesta a punto muy equilibrada, ofrece un comportamiento capaz de satisfacer tanto en carretera como en los desplazamientos cotidianos.
Es uno de esos modelos que demuestra que la deportividad también puede convivir con la practicidad sin necesidad de renunciar al confort.

El SUV más racional de su colección
Dentro de su garaje también tiene espacio el Audi Q7, una elección mucho más discreta que el resto de modelos que posee.
Este SUV premium destaca por su amplitud interior, su completo equipamiento tecnológico y la comodidad que ofrece en viajes largos. Precisamente esas cualidades lo convierten en una alternativa lógica para el uso familiar o para desplazamientos alejados del ambiente de los circuitos y los superdeportivos.
Su presencia confirma que la colección del delantero no está formada únicamente por coches extremos, sino también por vehículos pensados para un uso mucho más versátil.

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