En el universo de la automoción moderna, pocas cifras generan más titulares que la autonomía y el consumo. Sin embargo, detrás de esos números hay un elemento clave que no siempre se cuenta: el protocolo de homologación con el que se han obtenido.
Europa utiliza el WLTP Worldwide Harmonised Light Vehicles Test Procedure
(Procedimiento Mundial Armonizado de Ensayo para Vehículos Ligeros), mientras que China aplica el CLTC China Light-Duty Vehicle Test Cycle (Ciclo de Prueba para Vehículos Ligeros en China), y la diferencia entre ambos es tan grande que un mismo coche eléctrico puede anunciar hasta un 30 % más de kilómetros en China que en Europa.
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Dos ciclos, dos filosofías
El WLTP europeo nació para sustituir al antiguo NEDC y acercar las cifras oficiales a la conducción real.
Su estructura se apoya en cuatro fases que combinan baja, media, alta y muy alta velocidad, con aceleraciones más vivas, menos tiempo al ralentí y tramos prolongados por encima de los 100 km/h. Es, en esencia, un reflejo de cómo se conduce en Europa: desplazamientos interurbanos, autovía, tráfico fluido y cierta exigencia dinámica.

El CLTC, por su parte, se desarrolló en China tomando como referencia patrones urbanos: más paradas, más arranques, velocidades medias sensiblemente inferiores y un porcentaje elevado del ciclo a baja carga.
En la práctica, es un test menos exigente para el motor y, sobre todo, para las baterías. El resultado es que muchos vehículos eléctricos obtienen autonomías claramente superiores bajo CLTC, en ocasiones entre un 15 % y un 30 % más altas que bajo WLTP.
Por qué el CLTC da cifras más altas
La explicación técnica es sencilla: la aerodinámica y la eficiencia de un eléctrico se ven muy penalizadas a velocidades altas. Si un ciclo incluye menos tiempo en carretera rápida, la batería trabaja en un rango mucho más favorable. Además, el CLTC incorpora aceleraciones suaves y transiciones ligeras, lo que reduce los picos de consumo.
El WLTP, en cambio, incorpora fases de conducción más agresivas que elevan la demanda energética. Todo ello hace que la cifra final sea más exigente, y, según la mayoría de especialistas, más cercana a lo que experimenta un conductor europeo en su día a día.
El impacto en el consumidor: números que engañan
Para un comprador español que observe la ficha técnica de un coche chino, el dato CLTC puede resultar llamativo (a veces espectacular), pero rara vez se corresponde con el uso real en Europa.

Un modelo que anuncia 700 kilómetros en CLTC puede situarse perfectamente en 550–580 kilómetros en WLTP, y en condiciones reales rondar incluso menos.
Esto afecta directamente a la percepción del público y al posicionamiento comercial de muchas marcas asiáticas, que encuentran en el CLTC un escaparate ideal para destacar autonomías que, bajo estándares europeos, serían más modestas.
WLTP y CLTC persiguen lo mismo (medir autonomía, consumo y emisiones) pero parten de realidades distintas. Por eso, para el consumidor europeo, la referencia fiable sigue siendo WLTP, y cualquier cifra procedente de CLTC debe interpretarse con cautela.
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