Cuáles son las averías provocadas por la lluvia y cómo evitarlas

El agua puede producir fallos en diversos componentes del automóvil e incluso generar daños irreparables.

coches inundados subasta Dubái
Hay varias empresas que subastan coches de lujo inundados procedentes de Dubái.

A pesar de que los coches modernos están preparados para soportar persistentes mojaduras, los órganos mecánicos pueden llegar a verse afectados por un exceso de agua o por alguna filtración de humedad. Y al igual que frente a otros factores climáticos, como el sol, el calor o el frío, se pueden tomar algunas precauciones eficaces para evitarlo. 

Cuando llueve de manera persistente, es frecuente encontrar en la carretera coches que se han detenido por alguna avería y necesitan asistencia. Y basta que una pequeña cantidad de agua se cuele donde no debe para originar daños que pueden llegar a ser muy graves. 

Y es una circunstancia que se agrava cuando se acumula mucha agua sobre la calzada, ya sea por la intensidad de la lluvia como al ser afectada por las inundaciones. Es entonces cuando el liquido puede acceder al motor en gran cantidad y con fuerza, impulsada por el efecto de propio coche al desplazarse.  

El peor escenario

Y en estos casos, el peor escenario es que el coche quede anegado por el agua. Una situación que puede hacer que sea irrecuperable por el elevado coste de su reparación. Y es que son muchos los componentes que pueden verse afectados por la entrada de mucha agua en el vano del motor. 

La peor avería que se puede producir es que el agua penetre por el filtro de aire, situado normalmente en la parte más elevada del vano, justo bajo el capó, y que esta sea aspirada por el motor encharcando los cilindros. Entonces, la destrucción del motor y sus piezas internas, como los pistones, está casi asegurada. 

Filtro aire
Filtro del aire del coche.

Frenos, motor y otros daños

Pero sin llegar a este extremo, otros elementos mecánicos pueden verse afectados por el agua. Como, por ejemplo, los frenos, el embrague o el motor de arranque, condicionando la marcha o incluso inmovilizando el vehículo. 

Si el agua penetra en el interior del habitáculo, también podrá generar importantes averías, esta vez en el sistema eléctrico, causando peligrosos cortocircuitos en los cables de la radio, el ordenador de viaje, los elevalunas, etc. 

Humedad y oxidación

Además, después de que el coche haya permanecido en mayor o menor medida sumergido en el agua, esta se habrá filtrado en muchas de sus partes, deteriorando los guarnecidos, tapicerías y alfombrillas o, lo que es aún peor, generando puntos de oxidación en las zonas menos visibles de la carrocería y el chasis. 

Todas estas averías producidas por el agua requieren la intervención de un taller que diagnostique los daños, repare a fondo los órganos afectados y verifique que todos los sistemas del vehículo vuelvan a funcionar correctamente. Además será necesario realizar una limpieza a fondo del habitáculo y el maletero para eliminar cualquier rastro de humedad que con el tiempo pueda ser perjudicial. 

Consejos y precauciones

Siguiendo algunos consejos, en la mayoría de los casos podremos evitar que el agua dañe el vehículo. Lo primero y más obvio será protegerlo lo mejor posible mientras permanece aparcado, ya sea en el interior de un garaje o, en el caso de estar mucho tiempo estacionado en el exterior a merced de la intemperie, mediante una funda de material impermeable.

Funda coche
Si el coche duerme en la calle y hay heladas, mejor con funda.

Pero es también muy importante que sea también transpirable para que pueda evacuar la humedad que se forme en su interior. 

Secar los frenos

Otra precaución muy recomendable si se transita por una zona geográfica donde llueva con frecuencia es aplicar una cera protectora a la carrocería. Repele el agua y conserva mejor la pintura para que la humedad no pueda entrar en contacto con el metal y cause su corrosión. 

Ante la previsión de grandes lluvias, lo mejor es no arriesgarse y aplazar el viaje para evitar males mayores. Pero si no queda más remedio, hay que planificar bien el itinerario, dando preferencia a las rutas más seguras, como las autopistas, y evitando sobre todo las pequeñas vías comarcales que puedan ser anegadas por alguna repentina inundación. Siempre será mejor dar un rodeo que arriesgarse a quedarse bloqueado por el agua o, algo peor, ser arrastrado por alguna violenta crecida. 

Cómo conducir en una inundación

A pesar de todo, puede darse el caso de que se tenga que circular por un tramo de carretera inundado. Entonces habrá que extremar la precaución, reduciendo al mínimo la velocidad para no perder el control del vehículo y procurando avanzar por la parte menos profunda de las balsas de agua que se hayan formado sobre el asfalto.  

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Rescate a hombre atrapado en su coche en las inundaciones en Valdebótoa, Badajoz. Fotografía: Europa Press.

Una vez superadas, hay que tener mucha precaución porque los frenos pueden haber perdido su eficacia y habrá que secarlos presionando de forma suave y repetida el pedal.  

Y si por culpa de la profundidad de la zona inundada el motor llegara a calarse, nunca hay que intentar volver a arrancarlo. Podría averiarse irremediablemente y en esas circunstancias es mejor aguardar que llegue la asistencia para remolcarlo hasta el taller. 

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