LO ÚLTIMO
¿Por qué la tecnología Blade Battery de BYD supera a los fabricantes europeos en fiabilidad?

Estos son los coches preferidos por los aluniceros en España: hay dos tipos muy concretos

Madrid |

Las bandas especializadas en robos rápidos llevan años repitiendo un patrón que cada vez resulta más evidente en las ciudades españolas.

Alunizaje

La imagen que se ha viralizado.

La escena se ha repetido durante años en distintos puntos de España. Un escaparate destrozado, restos de cristal sobre la acera y un vehículo abandonado a pocos kilómetros del lugar. Lo llamativo no es el golpe, sino el detalle que muchos pasan por alto: siempre aparecen modelos muy parecidos. 

Dentro de los modelos más repetidos en este tipo de robos, existen dos patrones muy claros. Por un lado, los compactos fáciles de sustraer y discretos para escapar rápido. Por otro, SUV y berlinas de gran tamaño mucho más difíciles de robar, pero capaces de derribar accesos reforzados. 

Los coches que más se repiten 

Durante la última década, se mantiene una coincidencia constante en numerosos alunizajes. Las bandas no eligen cualquier automóvil. Detrás de cada asalto suele existir una selección muy concreta basada en rapidez, discreción y facilidad de sustitución. 

En ciudades como Madrid, Sevilla o Valencia se repiten compactos muy conocidos por cualquier conductor español. Vehículos habituales en barrios residenciales, aparcamientos públicos y polígonos industriales. Precisamente ahí reside parte de su ventaja, pasan completamente desapercibidos. 

Entre los más utilizados aparecen modelos como el Seat León, Volkswagen Golf o BMW Serie 3. También figuran con frecuencia algunos Ford Focus y Seat Ibiza, especialmente versiones antiguas con mecánicas potentes y abundancia de piezas en el mercado paralelo. 

Estos automóviles reúnen varias características difíciles de encontrar juntas. Tienen aceleración suficiente para escapar rápido, soportan impactos relativamente duros y pueden circular entre el tráfico sin levantar sospechas inmediatas. 

Ciertos modelos son el objetivo prioritario 

Muchos de estos coches también comparten plataformas mecánicas. Eso permite reutilizar componentes, cambiar matrículas robadas o sustituir piezas dañadas tras los golpes contra escaparates y persianas metálicas. 

El mercado negro también juega un papel decisivo. Algunas bandas necesitan vehículos ‘limpios’ durante pocas horas. Después son abandonados, incendiados o desguazados rápidamente. En ese contexto, los compactos generalistas ofrecen una ventaja logística enorme. 

Un coche muy común puede convertirse en invisible 

Esa es precisamente una de las claves que más preocupa a los expertos en seguridad urbana. Los modelos empleados en estos delitos no destacan. Son automóviles integrados en el paisaje cotidiano español, presentes en miles de garajes y calles de cualquier ciudad. 

Esa normalidad dificulta la reacción inmediata de los testigos. Un Seat León oscuro o un Volkswagen Golf gris apenas llaman la atención circulando de madrugada. Incluso después de un robo, muchos conductores similares siguen pasando inadvertidos entre el tráfico. 

Las aseguradoras llevan tiempo observando ese comportamiento. Los coches más robados suelen coincidir también con los más vendidos durante años anteriores. Cuanto mayor es el parque móvil de un modelo, más sencillo resulta ocultar una unidad sustraída entre miles idénticas. 

También influye la facilidad para encontrar recambios baratos. Algunas piezas pueden sustituirse en cuestión de horas, alterando rápidamente la apariencia exterior del vehículo. En ciertos casos, el automóvil utilizado en un asalto desaparece prácticamente sin dejar huella visual. 

El papel de los SUV

La estrategia cambia cuando el objetivo tiene protecciones reforzadas. Algunos comercios incorporan bolardos, persianas metálicas especiales o escaparates diseñados para soportar impactos de gran intensidad. Ahí entran en juego vehículos mucho más grandes. 

En distintas investigaciones aparecen SUV premium y berlinas de gran tamaño utilizados específicamente para embestir accesos. Modelos de BMW, Audi o Land Rover destacan por su capacidad para soportar golpes muy duros sin quedar inutilizados al instante. 

Estos coches ofrecen más fuerza y resistencia, pero también presentan inconvenientes importantes para las bandas. Sus sistemas electrónicos son mucho más complejos y los protocolos antirrobo han evolucionado enormemente durante la última década. 

Por eso suelen emplearse en operaciones más preparadas. A diferencia de los compactos tradicionales, aquí el automóvil adquiere un papel central dentro del golpe y requiere una planificación mucho mayor. 

Modelos expuestos en un concesionario.

La tecnología ha cambiado el juego 

Los fabricantes endurecen sistemas electrónicos, mejoran inmovilizadores y refuerzan protocolos digitales. Eso obliga a muchas bandas a evolucionar sus métodos. Los robos actuales combinan técnicas clásicas con herramientas tecnológicas mucho más sofisticadas. 

En algunas investigaciones recientes aparecen incluso automóviles híbridos utilizados para desplazamientos silenciosos en zonas urbanas. La reducción de ruido durante la aproximación puede ofrecer unos segundos extra antes de que vecinos o vigilantes detecten el golpe. 

Mientras las ciudades refuerzan bolardos y cámaras de vigilancia, el patrón de los vehículos empleados continúa evolucionando. Lo que no cambia es la lógica detrás de la elección: cuanto más cotidiano parece un coche, más útil puede resultar para desaparecer en plena madrugada. 

Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, Twitter o Instagram

Ruth García Perfil de Ruth García en Linkedin

Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo. 

Salir de la versión móvil