Con la llegada del buen tiempo y las primeras escapadas largas del año, miles de conductores vuelven a colocar bicicletas sobre el coche. Lo que durante años fue una operación sencilla se ha convertido ahora en algo mucho más complejo.
En paralelo, las autoridades de tráfico llevan tiempo alertando de un problema cada vez más habitual en carretera: portabicicletas sobrecargados, matrículas ocultas, señalización incorrecta y sistemas mal instalados.
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Muchos usuarios desconocen que un simple detalle puede derivar en sanciones económicas o incluso comprometer la seguridad del vehículo.
El sistema elegido ya no es un detalle menor
Hasta hace pocos años, subir una bicicleta al techo del coche era una solución habitual. Bastaba con unas barras y algo de fuerza para iniciar el viaje. Ahora la situación es diferente. Muchos modelos eléctricos superan fácilmente los 25 kilos, una cifra que complica enormemente la carga y aumenta el riesgo de dañar la carrocería o perder estabilidad en carretera.
Por eso, los soportes instalados sobre la bola de remolque se han convertido en la opción preferida para viajar. Van colocados a menor altura, permiten fijar bicicletas más pesadas y facilitan el proceso de carga gracias a rampas auxiliares que evitan tener que levantar el peso completamente.
El problema es que no todos los coches ni todos los portabicicletas sirven para cualquier modelo. La distancia entre ejes, el tamaño de las ruedas o el ancho de los neumáticos influyen directamente en la compatibilidad. Algunas bicicletas de montaña modernas o ciertos modelos eléctricos necesitan raíles más largos y anchos para viajar correctamente sujetos.
Un montaje incorrecto
La colocación también influye en el comportamiento del vehículo. Un sistema mal equilibrado puede generar vibraciones, movimientos extraños en curvas rápidas o una mayor sensibilidad al viento lateral, especialmente en autopista.
A eso se suma el peso añadido sobre la parte trasera del coche. Muchos conductores solo tienen en cuenta el peso de las bicicletas y olvidan que el propio soporte puede añadir otros 15 o 20 kilos al conjunto. En determinados vehículos, especialmente SUV compactos o eléctricos, esa carga extra modifica ligeramente el reparto de pesos previsto por el fabricante.
Antes de iniciar el viaje, los especialistas recomiendan retirar elementos desmontables como baterías, ciclocomputadores, bidones o bombas de aire. Además de reducir peso, se evita que esos accesorios salgan despedidos por efecto del viento.
La normativa española
Más allá de la instalación correcta, la legislación española establece una serie de requisitos obligatorios para transportar bicicletas en el exterior del coche. Uno de los más importantes es el uso de la placa V-20, el panel reflectante de franjas rojas y blancas que advierte de que la carga sobresale por detrás del vehículo.
La norma permite que la carga sobresalga hasta un 15% de la longitud total del automóvil cuando se trata de objetos indivisibles, como ocurre con las bicicletas transportadas en soportes traseros. Superar ese límite puede derivar en sanciones económicas y problemas durante un control de tráfico.
La señal V-20 debe colocarse siempre en la parte más posterior de la carga y permanecer perfectamente visible. Cuando las bicicletas ocupan todo el ancho del coche, la normativa obliga a instalar dos placas formando una V invertida para mejorar la señalización.
Matrícula y luces
Uno de los errores más habituales aparece cuando las bicicletas tapan parcialmente la matrícula o los pilotos traseros. En esa situación, el vehículo debe incorporar una placa de matrícula adicional con iluminación propia, además de pilotos suplementarios conectados al coche.
La Dirección General de Tráfico (DGT) recuerda además que la carga nunca puede sobresalir lateralmente del vehículo. Ni siquiera unos centímetros. El ancho máximo permitido incluye los retrovisores exteriores, por lo que algunas bicicletas con manillares especialmente anchos pueden generar problemas si no se colocan correctamente.
También existe otra recomendación que cada vez cobra más importancia: evitar fundas integrales para cubrir las bicicletas durante el trayecto. Aunque muchos usuarios las utilizan para protegerlas del polvo o la lluvia, aumentan considerablemente la resistencia al aire y pueden generar tensiones adicionales sobre el soporte.
Las bicicletas eléctricas
La llegada masiva de las e-bikes ha obligado incluso a adaptar algunos accesorios tradicionales. Muchos fabricantes ya ofrecen soportes específicos reforzados, preparados para pesos superiores y compatibles con cuadros más anchos o neumáticos de gran tamaño.
En algunos coches eléctricos también se ha disparado la instalación de bolas de remolque exclusivamente destinadas al transporte de bicicletas, incluso en modelos que apenas pueden arrastrar remolques pesados.
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Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo.
