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Todos pensando cómo sobrevivir al calor del coche, pero nadie tiene en cuenta este elemento que llega casi a los 70 grados: así lo recuerda la DGT

Madrid |

Un punto del interior que pasa desapercibido puede concentrar más temperatura de la esperada y afectar directamente en la conducción.

Todos pensando cómo sobrevivir al calor del coche, pero nadie tiene en cuenta este elemento que llega casi a los 70 grados: así lo recuerda la DGT

Cuando un coche queda al sol durante horas, la primera reacción al abrir la puerta suele ser siempre la misma: una bocanada de aire caliente que anticipa lo que viene después. El volante quema, los asientos incomodan y el aire acondicionado se convierte en prioridad.

Sin embargo, hay un elemento mucho más discreto dentro del habitáculo que puede acumular una temperatura muy elevada. Esta pieza aparentemente secundaria, por su posición y materiales, puede convertirse en uno de los puntos más calientes del interior del coche durante el verano.

Concentración del calor

El aumento de temperatura dentro de un coche no es uniforme. No todas las superficies reaccionan igual cuando el vehículo está expuesto al sol. El habitáculo funciona como un espacio cerrado donde el calor se queda atrapado. Los cristales permiten la entrada de radiación solar, pero dificultan que esa energía salga, elevando rápidamente la temperatura interior.

Algunos elementos, especialmente los que están más cerca de las superficies acristaladas, absorben más calor que otros. Y ahí es donde el reposacabezas juega un papel inesperado.

Uno de los puntos más calientes

Por su ubicación, justo en la parte superior del respaldo y en contacto directo con la luz solar en muchos casos, el reposacabezas recibe una exposición mayor que otras zonas del asiento.

Esto hace que pueda alcanzar temperaturas cercanas a los 70 grados en situaciones extremas, especialmente tras varias horas bajo el sol.

A diferencia del volante, que suele tocarse de forma consciente, el reposacabezas entra en contacto de forma automática con el cuello o la cabeza al sentarse. Y es precisamente eso lo que puede hacerlo más problemático.

La advertencia

La Dirección General de Tráfico lleva tiempo insistiendo en los riesgos del calor dentro del coche, especialmente en situaciones críticas.

“La temperatura de tu vehículo aumenta considerablemente si se encuentra expuesto al sol”, recuerda el organismo, que pone el foco sobre todo en los casos más graves, como niños o mascotas dentro del coche.

Esto no es una cuestión menor, ya que un menor que permanezca solo en un vehículo durante tan solo 10 minutos seguidos a una temperatura exterior cercana a los 25 grados tiene muchas posibilidades de sufrir un golpe de calor, según los datos de un informe de la Fundación Mapfre y la Asociación Española de Pediatría.

Más allá de los escenarios extremos, el mensaje es claro: el calor afecta a todo el interior, incluidos los elementos que pueden influir en la conducción.

Por qué ocurre

El comportamiento térmico del reposacabezas tiene una explicación sencilla. Está compuesto, normalmente, por materiales como espumas y recubrimientos textiles o sintéticos, capaces de absorber calor con rapidez. Además, su altura lo sitúa en una zona donde la radiación solar incide con más intensidad, especialmente en vehículos con lunetas amplias o sin protección adicional.

A diferencia de otras superficies, este calor no se disipa inmediatamente al abrir el coche. Se mantiene durante varios minutos incluso después de ventilar.

Frente al calor

El calor dentro del coche no se puede evitar por completo, pero sí reducir con algunas medidas sencillas que marcan la diferencia en el día a día:

Altas temperaturas dentro del coche.

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Antonio Ramos del Olmo Perfil de Antonio Ramos del Olmo en Linkedin

Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he ido encontrando el camino. Ahora intento comunicarlo sin levantar el pie del acelerador.

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