“No me importa que me quiten otros 14 puntos como hizo la Guardia Civil. Soy el primer español al que le quitan el carné por puntos y ya me da todo igual”, respondió a la policía Miguel Ángel M. G., conductor de Arucas (Gran Canaria), de 39 años. Fue detenido un martes de noviembre de 2006 después de una persecución al volante, borracho y fumando un porro; la semana anterior había perdido todo el saldo del permiso en un solo día por conducir ebrio y en sentido contrario. Qué le iba a importar ya otra detención.
Han pasado dos décadas desde entonces, cuando, con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en el poder, empezaron a importar los muertos de las cunetas. Unos meses antes, el ministro del Interior, José Antonio Alonso, había hecho un par de encargos clave al director general de Tráfico, Pere Navarro: reducir la siniestralidad vial y poner en marcha el carnet por puntos.
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Este miércoles se cumplen 20 años desde su entrada en vigor, el 1 de julio de 2006. El año anterior, habían fallecido en España 4.442 personas en accidentes de tráfico. En 2024, último ejercicio con cifras oficiales consolidadas, murieron 1.785.
“En esto no hay datos buenos y no nos permitimos bajar la guardia”, ha dicho en más de una ocasión el actual ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, pero las circunstancias han cambiado mucho sobre el asfalto.
Más de 70 millones de puntos
Los españoles han perdido 72.186.575 puntos en más de 20 millones de sanciones, pero gracias a esta iniciativa “se han salvado más de 10.000 vidas”, en palabras de Pere Navarro. “En la DGT no sabemos quiénes son los que hemos salvado y ellos no saben que los hemos salvado. Cualquiera de nosotros podría ser que le debiese la vida al permiso de conducir por puntos”, sostiene el responsable de la Dirección General de Tráfico (DGT).
Aquel 1 de julio, casi 22 millones de conductores pasaron a tener 12 puntos en su permiso de conducir. Otros tres millones de automovilistas (noveles o con menos de tres años de antigüedad) estrenaron su carnet con ocho puntos. Con tiempo y respeto por las normas, ese saldo podría incrementarse hasta un máximo de 15, entonces y ahora.

“Fue el catalizador que puso en marcha una nueva política de seguridad vial, lo que en la DGT llamamos la revolución silenciosa de la seguridad vial”, resume Navarro. Llegó junto con la creación de la Fiscalía de Seguridad Vial y la inclusión posterior en el Código Penal de los delitos contra la seguridad vial.
La implantación de este sistema para regular el derecho a conducir venía avalada por su aplicación previa en Francia y el Reino Unido y, con los años, las cifras han acompañado. La mortalidad en las carreteras españolas se ha reducido en un 60% desde su aprobación y los siniestros (más numerosos en un contexto de mayor movilidad) son menos lesivos.
Según los datos oficiales de la DGT, en 2005 se registraron 91.187 siniestros viales con víctimas: fallecieron 4.442 personas y 21.859 resultaron heridas graves. En 2024, en los 101.996 accidentes de tráfico con víctimas fallecieron 1.785 personas y otras 9.561 necesitaron hospitalización.
Aunque la mejoría se ha estancado en los últimos años, otro indicador clave da una idea de la progresión: un año antes de la llegada del carnet por puntos, la tasa de mortalidad vial era de 101 fallecidos por millón de habitantes, frente a los 37 de 2024.
A juicio de Pere Navarro, que responde a EL MOTOR por teléfono, este sistema supuso un cambio de paradigma: “Hasta ese momento, la seguridad vial era un tema del Gobierno, pero el permiso por puntos apela a la autorresponsabilidad: ‘Tú tienes 12 puntos, tú eres responsable de tu actuación en la carretera. Tú gestionas tus puntos. Si infringes mucho, pierdes el permiso y vas a estar un tiempo sin conducir’. Fue un cambio radical”.
Y que, además, supuso igualar a todos los automovilistas: ricos, pobres y mediopensionistas sufren desde entonces el mismo castigo. “La sanción económica importa a unos más y a otros, menos; la pérdida de puntos es igual para todos, ¿eh?”, apunta Navarro. “Y en los cursos de recuperación verás sentados juntos al rico y al pringado, al famoso y al pobre”, remata.
¿Cómo fue el proceso de creación del sistema de puntos? “Al principio entraban todas las sanciones, pero luego nos dimos cuenta de que aquello se complicaba mucho. Dijimos: ‘Fuera, solo aquellas que el ciudadano entienda perfectamente que afectan a la seguridad vial’. Es decir, el cinturón, el casco, la velocidad…”, rememora el director general de Tráfico.

“Y otra cosa que tampoco se conoce es que cuando lo hicimos estaba diseñado sólo para la carretera, es decir, la Guardia Civil de Tráfico ponía la sanción, nos la enviaba y detraíamos los puntos. Era muy sencillo. Pero luego se abrió el debate: ‘¿Y si incluimos a los ayuntamientos?’. Era una locura, porque hay 8.000, las policías locales no sabemos cómo lo hacen, sacar puntos era un tema delicado… Era sangre, sudor y lágrimas. Pero se impuso la idea de que era una oportunidad histórica para involucrar a los ayuntamientos en la política de seguridad vial”, revela Navarro.
Los excesos de velocidad, más fáciles de controlar gracias a los radares, son la principal causa de pérdida de puntos (24.410.448 entre 2006 y 2024), por delante de superar el límite de alcoholemia (9.286.306), saltarse un semáforo en rojo (8.486.956), usar el móvil al volante (7.282.425) y no llevar el cinturón de seguridad o el sistema de retención infantil o hacerlo de forma inadecuada (6.920.223).
También son infracciones recurrentes el consumo de drogas (2.565.702), la falta de respeto a la señal de stop o ceda el paso (2.192.784), la conducción temeraria (1.120.200) y la ausencia de uso del casco (884.389).
Infracciones que quitan más puntos
La ley de tráfico y seguridad vial castiga varias infracciones con la retirada de seis puntos, el máximo registrado en la norma. Estas son las principales:
- Conducir con una tasa de alcohol de más de 0,50 miligramos por litro de aire espirado
- Conducir con presencia de drogas en el organismo.
- Incumplir la obligación de someterse a las pruebas de detección de alcohol o drogas.
- Incumplir en más del 50 % los tiempos de conducción y descanso exigidos a profesionales.
- Conducir de forma temeraria, hacerlo en sentido contrario o participar en carreras ilegales.
- Conducir vehículos con inhibidores de radares.
- Utilizar, sujetando con la mano, dispositivos de telefonía móvil mientras se conduce.
- Arrojar a la vía o en sus inmediaciones objetos que puedan producir incendios o accidentes.
- Superar la velocidad máxima autorizada si se rebasan los límites según establece el anexo IV de la norma.
Como regla general, la DGT impone un tope de ocho puntos por día como máxima retirada. Sin embargo, esa barrera desaparece en caso de infracciones catalogadas como muy graves, es decir, casi todas aquellas que restan seis puntos. En esas circunstancias, un conductor puede perder todo su saldo sin limitación diaria.
Recuperación del permiso
Cuando el número de puntos, el conductor tiene dos opciones:
- Realizar un curso de sensibilización y reeducación vial de recuperación parcial de puntos, que permite obtener cuatro puntos, siempre que no se exceda del saldo inicial (es decir, un conductor novel solo recuperará hasta ocho puntos).
- Acceder a cursos de conducción segura y eficiente. Estos permitirán recuperar dos puntos adicionales, hasta un máximo de 15, también con un periodo de espera de dos años.
Hasta el momento se han impartido 141.994 cursos de sensibilización y reeducación vial. Los datos publicados por la DGT y recogidos por Europa Press revelan que el 88,4% de quienes los han superado no volvió a ser sancionado en los seis meses posteriores y el 55,9% no recibió una multa en los tres años siguientes.
Recuperación del permiso o licencia
Los cursos de recuperación del permiso son obligatorios para los conductores que han dilapidado el saldo completo de puntos y para aquellos que han perdido el derecho a conducir tras una sentencia judicial firme.
Además de realizar el curso, quien se haya quedado a cero debe obtener un certificado de aptitud en un centro de reconocimiento de conductores autorizado y superar un examen teórico para recuperar el permiso o la licencia. Esta obligación se aplica también a los que hayan recibido una condena de más de dos años de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores. Su nuevo permiso tendrá un saldo inicial de ocho puntos.
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