En Mónaco hay escenarios en los que encontrarse un superdeportivo de varios cientos de miles de euros no resulta especialmente extraño. Aun así, existe un lugar donde la concentración de estos coches llama especialmente la atención.
No es una plaza frente al casino ni la entrada de un hotel de lujo. Es una estación de servicio, y precisamente su actividad cotidiana la ha convertido en uno de los puntos más curiosos para los aficionados al automóvil.
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Un punto de encuentro
La protagonista es la estación Esso situada en el número 3 del Boulevard Charles III, una instalación abierta las 24 horas y con los servicios habituales de una gasolinera. Su ubicación, sin embargo, la ha convertido en un lugar especialmente interesante para los aficionados al automóvil.
Por sus surtidores pueden aparecer Ferrari, Lamborghini, Bugatti, Pagani, Aston Martin, McLaren o Porsche, entre otras marcas de altas prestaciones. No se trata de una exposición ni de un evento organizado: son vehículos que simplemente necesitan detenerse para repostar.
Ahí reside precisamente la particularidad del establecimiento. Un conductor puede llegar con un automóvil convencional y encontrarse junto a una máquina valorada en cientos de miles o incluso millones de euros. Para los aficionados, la estación ofrece así una oportunidad poco habitual de contemplar coches que rara vez coinciden en un mismo lugar.
La Esso lleva además décadas formando parte del paisaje del Principado. Su actividad ya aparecía recogida en la documentación oficial de Mónaco en 1953, mucho antes de que se convirtiera en una parada conocida por la cantidad de automóviles exclusivos que pasan por allí.
Por qué ocurre precisamente en Mónaco
El fenómeno tiene mucho que ver con las propias características del Principado. Mónaco concentra en apenas unos kilómetros cuadrados una enorme actividad económica y una población con un elevado poder adquisitivo, además de recibir continuamente visitantes internacionales.
En 2024 había 34.916 turismos registrados en el territorio, una cifra muy elevada para un país que en 2025 contabilizaba 38.857 habitantes. Durante 2025, además, se matricularon 2.740 turismos nuevos.
Los números no significan que todos esos vehículos sean deportivos de lujo, pero ayudan a entender la densidad de automóviles que circulan por un territorio tan pequeño. La posibilidad de cruzarse con modelos exclusivos es, por tanto, mucho mayor que en otras ciudades.
A ello se suma una importante presencia de coleccionistas, empresarios, deportistas y profesionales internacionales. Además, el automóvil ocupa además un lugar destacado dentro de la actividad de Mónaco, ya que acoge eventos especializados.

Los nombres conocidos también forman parte del paisaje
El Principado atrae desde hace años a pilotos de Fórmula 1, deportistas y otras personalidades internacionales. Muchos de ellos han encontrado en Mónaco su lugar de residencia y también el escenario perfecto para disfrutar de sus coches de altas prestaciones.
Entre los rostros más conocidos está Fernando Alonso, cuyo garaje incluye algunas auténticas piezas de colección. El piloto asturiano ha contado con modelos como el Ferrari LaFerrari, el Ferrari F40, el Mercedes-Benz CLK GTR o el Aston Martin Valkyrie.
También Carlos Sainz mantiene una estrecha relación con el Principado. El piloto español ha disfrutado de modelos como el Ferrari 812 Superfast, el McLaren 720S o el Audi RS6, una muestra de la variedad que puede encontrarse entre los vehículos de los residentes más vinculados al automovilismo.
Otro de los grandes nombres de la Fórmula 1 que vive en Mónaco es Max Verstappen. El neerlandés también cuenta con una colección en la que aparecen deportivos como el Ferrari Monza SP2, el Ferrari 488 Pista, el Aston Martin Valkyrie o el Porsche 911 GT3 RS.

Llenar el depósito tampoco sale barato
Incluso los coches más caros necesitan pasar por un surtidor y el precio del combustible permite hacerse una idea de lo que supone una parada completa.
La gasolina en Mónaco ronda los 2,03 euros por litro. En un vehículo con un depósito de 90 litros, repostar desde vacío supondría unos 183 euros.
Un Ferrari 812 Competizione, con una capacidad de 92 litros, elevaría la factura hasta aproximadamente 187 euros. En un automóvil con un depósito de 100 litros, la cantidad superaría los 200 euros.
Son cifras elevadas para una operación tan cotidiana como repostar, aunque quedan en un segundo plano cuando se compara el coste del combustible con el valor de las máquinas que pueden detenerse delante de esos mismos surtidores.
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