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Cambiar una rueda sin gato ya es posible y así funciona el sistema que lo hace solo

Madrid |

La tecnología empieza a intervenir en una operación sencilla que hasta ahora dependía solo de manos y experiencia.

Cambiar una rueda sin gato ya es posible y así funciona el sistema que lo hace solo

Un gato elevador colocado en un coche.

Cambiar una rueda sigue siendo una de esas situaciones que muchos conductores prefieren evitar. La escena suele repetirse en cualquier carretera: buscar el gato, colocarlo correctamente y confiar en que todo salga bien. 

Ese procedimiento, prácticamente idéntico desde hace décadas, podría tener los días contados. Un fabricante chino ha mostrado una solución que transforma por completo una operación cotidiana. 

Un simple error puede salir caro

La llegada masiva de vehículos eléctricos ha cambiado muchas rutinas del automóvil moderno. Una de ellas tiene que ver con algo tan aparentemente sencillo como levantar el coche para sustituir una rueda. 

En numerosos modelos actuales, colocar mal el gato puede afectar directamente a la carcasa que protege la batería. La reparación, dependiendo del daño, puede alcanzar cifras muy elevadas y obligar incluso a sustituir parte del sistema eléctrico. 

Ese riesgo ha llevado a muchos conductores a delegar el cambio de neumáticos en talleres o servicios de asistencia. También ha provocado que los fabricantes empiecen a buscar alternativas que reduzcan errores humanos y simplifiquen el proceso. 

Ahí es donde entra en escena el nuevo Li Auto L9 Livis, presentado durante el Salón del Automóvil de Pekín 2026, donde las marcas asiáticas están enseñando hasta qué punto quieren acelerar la transformación tecnológica del automóvil.  

El coche se levanta solo

La solución desarrollada por esta compañía elimina directamente la necesidad de utilizar un gato convencional. Todo se activa desde la pantalla central del vehículo mediante un modo específico para el cambio de ruedas. 

Tras pulsar un botón, el sistema modifica automáticamente la altura de la suspensión y eleva únicamente el lado necesario para dejar la rueda suspendida en el aire. El proceso apenas tarda cinco segundos. 

La tecnología se basa en una sofisticada suspensión neumática activa capaz de actuar de manera independiente sobre cada rueda. Esa configuración permite variar la altura del vehículo en función del terreno, la carga o determinadas situaciones de conducción. 

En las imágenes difundidas por el fabricante puede verse cómo el conductor únicamente necesita aflojar los tornillos, retirar la rueda y colocar la nueva. Como medida de seguridad adicional, el coche utiliza un apoyo auxiliar bajo la carrocería mientras permanece elevado.

Mucho más que una función

Aunque el cambio de neumáticos ha concentrado toda la atención mediática, el sistema tiene otras aplicaciones prácticas. La suspensión puede bajar o elevar determinadas zonas del vehículo para mejorar la estabilidad o facilitar el paso por superficies complicadas. 

Según explica la compañía, el sistema también puede actuar cuando una rueda pierde adherencia fuera del asfalto. En esa situación, el coche redistribuye automáticamente las alturas para intentar recuperar tracción y mejorar la capacidad de avance.  

Este tipo de soluciones reflejan hasta qué punto el software empieza a tener un peso decisivo en la evolución del automóvil. Funciones que antes dependían exclusivamente de componentes mecánicos ahora pueden ejecutarse mediante programas y actuadores electrónicos. 

La industria lleva años avanzando en esa dirección. Los vehículos ya actualizan sistemas a distancia, corrigen errores sin pasar por el taller e incorporan asistentes que hace apenas una década parecían reservados a prototipos futuristas. 

Más de 1.300 kilómetros de autonomía 

El Li Auto L9 Livis pertenece al segmento de los SUV de gran tamaño y supera los 5,2 metros de longitud.

Su planteamiento mecánico también se aleja de lo habitual en Europa. El modelo utiliza una configuración EREV, una tecnología que combina propulsión eléctrica con un motor de gasolina que actúa únicamente como generador energético para alimentar la batería. 

En la práctica, el vehículo puede funcionar como un eléctrico en el uso diario, mientras el propulsor térmico entra en acción para ampliar autonomía cuando la carga se reduce. Gracias a esa arquitectura, la marca anuncia cifras cercanas a los 1.400 kilómetros de alcance combinado

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Ruth García Perfil de Ruth García en Linkedin

Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo. 

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