Serán solo para mayores de 15 años y estarán sometidos a más obligaciones a partir del 1 de octubre con el fin de que sus usuarios circulen mucho más protegidos que hasta ahora. La reforma del reglamento de circulación aprobada este martes exige a los conductores de patinetes eléctricos que utilicen casco de protección y, además, lleven siempre encendido el alumbrado.
Cuando circulen de noche o en circunstancias de escasa visibilidad deberán utilizar chaleco reflectante, prenda que será obligatoria en todo momento para los repartidores profesionales. Moverse sin casco o sin chaleco en un vehículo de movilidad personal (VMP) se castigará con una multa de 200 euros.
El real decreto de protección de usuarios vulnerables de la vía, con novedades relevantes para motoristas, peatones y ciclistas, abre la puerta a que los patinetes eléctricos salgan legalmente del entorno urbano. “Se puede permitir la circulación de los VMP por vías segregadas de vehículos a motor, tales como vías ciclistas o carriles bici”, especifica el Ministerio del Interior.
Estas modificaciones llegan al código de circulación para adaptar el texto legal a los cambios de movilidad y para proteger, en el caso de los usuarios de VMP, a un colectivo con una siniestralidad creciente.
Accidentes con VMP
En 2024 se registraron 7.423 siniestros con víctimas en los que estuvo implicado un vehículo de movilidad personal. Si se compara con las cifras de 2020, esto supone que se han disparado cerca de un 470%, según datos de un informe publicado recientemente por la Dirección General de Tráfico (DGT).
Tráfico pone el foco en el comportamiento de los usuarios y en el entorno urbano como factores clave. Y en el peligro para los conductores de VMP, y no tanto para los viandantes.
“En 2024, en todas las ciudades españolas hubo un solo [peatón] fallecido por atropello de patinete. Lo digo porque hubo un momento en que llegó la inquietud: ‘Esto de los patinetes es peligroso, nos van a atropellar a todos…’. Un fallecido. Hay que decir que el que lleva el patinete es el que verdaderamente se lesiona y se hace daño”, mencionó el director general de Tráfico, Pere Navarro, en su última comparecencia en el Congreso.
En vías urbanas, los siniestros con patinetes eléctricos pasaron de 1.277 en 2020 a 7.204 en 2024, un aumento del 464%, el más alto entre todos los usuarios vulnerables. Este crecimiento tan elevado tiene que ver, en parte, con las restricciones de movilidad de 2020 derivadas de la pandemia, pero supera exageradamente los registros del resto de usuarios vulnerables.
Ningún otro colectivo se acerca a estas cifras. El número de siniestros con peatones aumentó un 49% en ese periodo, y entre los motoristas lo hizo un 35,8%, lo que refleja una expansión mucho más rápida de la accidentalidad.
También existe el mismo problema en carretera, donde la circulación de VMP está prohibida. Los siniestros han crecido un 682% desde 2019, cifra que evidencia un incumplimiento evidente de la normativa y una falta de control eficaz.
Patinetes eléctricos: velocidad máxima
Tráfico calcula que por España circulan en torno a cuatro millones y medio de vehículos de movilidad personal. Sus propietarios están obligados a anotarlos en el Registro de Vehículos Personales Ligeros, colocar una matrícula en el vehículo y contratar una póliza de responsabilidad civil que cubra posibles daños a terceros en un siniestro. Quien circule sin esta cobertura se expone a sanciones de entre 200 y 1.000 euros.
Como conductores de vehículos, los usuarios de patinetes están obligados a cumplir el reglamento de circulación. Por tanto, no pueden circular después de haber ingerido drogas, no pueden exceder el límite de alcoholemia (0,0 mg/l en el caso de menores de edad; 0,25 miligramos por litro de aire espirado para el resto) y tienen prohibido superar los 25 kilómetros por hora o utilizar el móvil y los auriculares en marcha.
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Periodista especializado en seguridad vial. Editor y redactor de El Motor desde 2016. Empezó a escribir de fútbol en 1998 en Diario 16 y ha trabajado en varios proyectos de Prisa Media desde 2000. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, es autor de ‘Aquí no se rinde ni Dios’ (2020).
