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La trampa de las líneas de colores de la cámara trasera que muchos conductores desconocen

Madrid |

Las marcas que aparecen en la pantalla sirven de referencia al aparcar, pero su significado puede variar según el vehículo.

líneas cámara marcha atrás

Foto: Getty Images

Al meter la marcha atrás, la pantalla muestra unas líneas de colores que muchos conductores utilizan de forma automática. Sin embargo, no todas tienen la misma función ni representan necesariamente una distancia idéntica. 

La diferencia entre vehículos resulta importante, especialmente cuando se cambia de coche y se da por hecho que estas referencias funcionan igual. La cámara ayuda, pero tiene sus propias reglas. 

¿Qué indica cada línea o cada color? 

Aunque no existe un código universal, los sistemas de cámara trasera suelen utilizar distintos colores para ayudar a calcular la posición del vehículo respecto a un obstáculo. 

La línea verde suele marcar la referencia más alejada y, dependiendo del modelo, puede situarse a unos dos o tres metros. La amarilla señala una zona intermedia que suele rondar el metro. 

La roja representa normalmente la referencia más próxima al paragolpes. Según el sistema, puede situarse aproximadamente a 30 o 50 centímetros de la carrocería

Pero existe una confusión bastante extendida: la línea roja no significa que el coche vaya a frenar. Es únicamente una guía visual y no activa por sí misma ningún sistema de seguridad

Los sensores de aparcamiento funcionan de manera independiente y son los encargados de detectar obstáculos y emitir avisos cuando la distancia disminuye. 

En los vehículos que incorporan frenada automática durante las maniobras, esta función utiliza otros sensores y una lógica específica. 

También pueden aparecer rayas que se mueven al girar el volante. Son guías dinámicas que muestran la trayectoria aproximada que seguirá el vehículo y permiten anticipar hacia dónde se desplazará la parte trasera. 

En algunos sistemas desaparecen cuando las ruedas están centradas y vuelven a aparecer al modificar el ángulo de dirección. 

Una ayuda que tiene sus propias limitaciones  

La cámara trasera se ha convertido en una herramienta muy útil para calcular las maniobras, aunque la imagen que aparece en la pantalla no siempre refleja con total precisión lo que sucede detrás del vehículo. 

La perspectiva puede alterar la percepción de la distancia, especialmente cuando el coche está sobre una pendiente, cerca de un bordillo o en una superficie irregular. En estas situaciones, la posición de un obstáculo en la pantalla puede resultar engañosa. 

También existen elementos que pueden quedar fuera del campo de visión. Un objeto muy bajo o situado por debajo del paragolpes podría no aparecer en la imagen pese a encontrarse a pocos centímetros del vehículo. 

A esto se suma el estado de la propia lente. Polvo, barro, agua o suciedad pueden reducir la nitidez de la imagen y hacer más difícil distinguir aquello que se encuentra en la zona posterior. 

Para que ofrezcan una buena visión, hay que limpiar de vez en cuando las cámaras que lleve el coche.

Una cámara que no muestra toda la realidad 

Los sistemas de visión de 360 grados amplían considerablemente esta información al combinar las imágenes captadas por diferentes cámaras instaladas alrededor de la carrocería. Así permiten detectar con mayor facilidad bordillos, columnas u otros vehículos

Pero tampoco en este caso se trata de una imagen tomada literalmente desde arriba. La vista cenital que aparece en la pantalla es una representación creada digitalmente a partir de varias imágenes, por lo que determinados objetos pueden presentar deformaciones o una apariencia diferente a la real. 

Por eso, aunque estas tecnologías facilitan mucho el estacionamiento, la pantalla debe entenderse como una ayuda adicional y no como una representación exacta del espacio que rodea al coche. 

Los sensores de aparcamiento facilitan mucho la vida al conductor.

Cuando el coche aparca casi solo 

Las cámaras también forman parte de los sistemas de asistencia al estacionamiento, aunque en este caso entran en juego otros sensores y funciones. 

Dependiendo del vehículo, el sistema puede encargarse de girar el volante e incluso intervenir sobre otros elementos durante la maniobra, mientras el conductor supervisa lo que sucede. 

Eso no significa que pueda detectar absolutamente todo. Peatones, animales, objetos pequeños o determinadas condiciones del entorno pueden dificultar el funcionamiento de los sensores. 

Por esa razón, un asistente de aparcamiento no elimina la necesidad de controlar visualmente el espacio que rodea al vehículo. 

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Ruth García Perfil de Ruth García en Linkedin

Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo. 

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