Hay errores al volante que apenas dejan una anécdota y otros que pueden transformar un trayecto cotidiano en una factura de cinco cifras. En ocasiones basta una decisión tomada en unos segundos para que un vehículo quede completamente inutilizado.
Eso es precisamente lo que ha ocurrido con un conductor que, convencido de que podía continuar la marcha, acabó inmovilizado en plena carretera tras atravesar una zona inundada.
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Un paso inundado
El incidente tuvo lugar en Buttsbury Wash, un paso inundable situado cerca de Billericay, en el condado inglés de Essex. Se trata de un punto conocido por acumular agua tras episodios de lluvia y donde periódicamente algunos conductores quedan atrapados al subestimar la profundidad de la calzada.
En esta ocasión, el protagonista fue el propietario de un Aston Martin Vantage de última generación, un deportivo valorado en torno a 165.000 libras, cerca de 190.000 euros al cambio actual. El vehículo avanzó varios metros por la zona anegada hasta quedar completamente inmovilizado, teniendo que ser remolcado poco después.
Un deportivo de altas prestaciones
El Aston Martin Vantage representa una de las propuestas más deportivas de la firma británica. Bajo su largo capó esconde un motor V8 biturbo de 4,0 litros, de origen Mercedes-AMG, que desarrolla 665 CV y 800 Nm de par máximo.
Está asociado a una caja de cambios automática de ocho velocidades y a un sistema de propulsión trasera, una combinación que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 3,5 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 325 km/h.
Además de sus prestaciones, el modelo ha sido desarrollado con un claro enfoque hacia la conducción deportiva. La suspensión, el reparto de pesos y la aerodinámica buscan maximizar el rendimiento en carretera, mientras que la baja altura de la carrocería mejora la estabilidad a alta velocidad y reduce la resistencia al aire.
Sin embargo, esas mismas características limitan sus capacidades fuera del asfalto. La reducida distancia al suelo y la posición de las tomas de admisión, situadas en la parte frontal para optimizar la refrigeración del motor, hacen que este tipo de vehículos resulte especialmente vulnerable cuando el agua alcanza una determinada altura.
La avería más temida en un motor de combustión
Los especialistas apuntan a que el problema es conocido internacionalmente como hydrolock. Este fenómeno aparece cuando el sistema de admisión absorbe agua en lugar de aire mientras el motor permanece en funcionamiento.
A diferencia del aire, el agua no puede comprimirse. Si llega al interior de los cilindros, los pistones continúan su recorrido sin posibilidad de reducir el volumen del líquido, generando enormes esfuerzos mecánicos que pueden doblar las bielas, romper pistones, dañar el cigüeñal o incluso inutilizar por completo el bloque motor.
En un automóvil de estas características, una avería de este tipo puede traducirse en una reparación especialmente costosa.
Dependiendo del alcance de los daños, puede bastar con sustituir determinados componentes internos o ser necesario instalar un motor completamente nuevo, una operación que puede alcanzar varias decenas de miles de euros y que, en algunos casos, lleva incluso a que la aseguradora declare el vehículo como siniestro total.
Un riesgo que también afecta a coches modestos
Aunque el protagonista de este caso sea un deportivo de casi 200.000 euros, el riesgo no es exclusivo de los vehículos de altas prestaciones. Cualquier turismo con una toma de admisión situada a baja altura puede sufrir daños similares si atraviesa una zona inundada con el agua por encima del nivel recomendado por el fabricante.
Por ese motivo, se recomienda no intentar cruzar una carretera anegada cuando la profundidad supera aproximadamente los 10 centímetros, salvo en vehículos específicamente preparados para ello, como algunos todoterrenos con mayor altura libre al suelo.
Si el paso resulta inevitable, los expertos aconsejan avanzar lentamente, mantener un régimen de revoluciones constante y evitar detener el vehículo durante el cruce.
La profundidad del agua suele ser muy difícil de calcular desde el puesto de conducción y un desnivel oculto puede bastar para que el motor aspire agua y una maniobra aparentemente inofensiva termine convirtiéndose en una de las averías más caras que puede sufrir un automóvil.
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Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo.
