Un insólito intento de robo de coche ha sucedido en Santiago de Chile. Mientras algunos ladrones optan por tecnológicos métodos para lograr su cometido, este hombre decidió implementar una rústica estrategia, mezclada con astucia y unos minutos de actuación.
No utilizó ni dispositivos para bloquear la señal de la llave del coche ni algún detector de baterías para robar ordenadores dentro del vehículo. Usó simplemente un cubo de basura.
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Un cubo de basura como estrategia
La situación fue así: una mujer llega a su destino y nota que alguien dejó un cubo de basura fuera de su casa, por lo que no puede entrar al aparcamiento. En consecuencia, debe bajarse para moverlo y es en ese preciso instante cuando aparece un hombre vestido de negro, caminando por el lugar a unos pocos metros del coche de ella.
Es ahí donde se detiene y disimuladamente espera: se rasca una pierna, se acomoda la ropa y deja que los minutos pasen. Cuando la mujer se aleja del vehículo para mover el cubo de basura, él logra su misión: llevarse el coche. Lo que no sabía, es que todo estaba siendo grabado.
Hasta ahí su plan era perfecto, pero no contaba que un gran atasco en la capital chilena impediría que se llevara el coche. La mujer, en tanto, llamó a la policía y en unos minutos atraparon al frustrado ladrón.
Mientras, en España: el truco de las naranjas
Mientras tanto, en España también hay algunos métodos simples pero efectivos para robar. La llamada atención sobre las naranjas comenzó a extenderse después de varios avisos compartidos entre conductores y cuerpos de seguridad. El sistema es simple: dejar frutas u otros objetos similares repartidos en calles poco transitadas o carreteras secundarias.
A simple vista, parecen restos caídos accidentalmente de una caja o mercancía olvidada. El problema aparece cuando algunos de esos elementos esconden piezas metálicas afiladas capaces de perforar un neumático al pasar por encima.
El conductor no suele notar el pinchazo de inmediato. Primero aparece un leve ruido o una sensación extraña en la dirección. Después llega la pérdida de presión y la necesidad de detener el coche para comprobar qué ocurre.

Cuidado con las botellas
Otra técnica bastante conocida consiste en colocar una botella de plástico entre el neumático y el paso de rueda. El envase suele situarse en el lado del copiloto para dificultar que el dueño del vehículo lo detecte antes de arrancar.
Cuando el coche comienza a moverse, el plástico genera un sonido seco y repetitivo que provoca alarma inmediata. La reacción habitual es detenerse rápidamente y bajar para revisar la avería.
Ese instante es precisamente el que esperan quienes utilizan esta maniobra. Si el conductor deja el vehículo abierto o con el motor en marcha, el acceso al interior resulta mucho más sencillo.

El método ‘punxarodes’
Hace un tiempo los Mossos d’Esquadra subieron una publicación en X, antes Twitter, advirtiendo de lo siguiente: “Detenemos a dos hombres cuando acababan de cometer un hurto a un turista con el método ‘pincharodes’ en un área de descanso de la AP-7 en el Alt Penedès”.
El método punxarodes (pincharruedas, en castellano) es una técnica utilizada por bandas criminales para robar objetos del interior de los vehículos. Consiste en pinchar una de las ruedas del coche de la víctima mientras está aparcado en una área de servicio o en el arcén de una carretera.
Cuando el conductor se percata del pinchazo y se detiene para cambiar la rueda, los delincuentes aprovechan la distracción para robar objetos de valor del interior del vehículo.
🚗 Aquesta #SetmanaSanta, no abaixis la guàrdia a la carretera
Si uns desconeguts t'adverteixen d'una roda punxada, desconfia! Pot ser una distracció per robar-te. Fixa't en aquest cas real👇 pic.twitter.com/AapPUmxfoq
— Mossos (@mossos) April 20, 2025
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