Las vacaciones empiezan mucho antes de girar la llave del contacto. La forma de preparar el coche puede marcar la diferencia entre un trayecto tranquilo o una situación de riesgo que pocos imaginan hasta que ya es demasiado tarde.
Cada verano se repite la misma escena. Maletas, bolsas, neveras portátiles y objetos de última hora terminan ocupando cualquier rincón libre del vehículo, aunque no siempre de la manera más segura ni recomendable.
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El espacio libre no siempre significa que pueda utilizarse
Cuando el maletero se queda pequeño, muchos conductores optan por colocar equipaje en los asientos traseros. Es una solución habitual, especialmente en los desplazamientos familiares, pero hacerlo sin unas mínimas precauciones puede convertirse en un problema.
La normativa permite transportar objetos dentro del habitáculo, pero exige que la carga permanezca correctamente colocada y asegurada durante todo el trayecto. No basta con apoyar una maleta sobre el asiento o dejar varias bolsas amontonadas.
En una frenada de emergencia o en una colisión, cualquier elemento que no esté sujeto puede desplazarse con enorme violencia. Lo que parecía un simple bolso o una mochila puede acabar impactando contra los ocupantes con una fuerza muy superior a su peso real.
La colocación del equipaje
No solo importa cuánto equipaje se transporta, sino también dónde se coloca. Los objetos más pesados deberían situarse siempre en la parte inferior del maletero y lo más cerca posible del respaldo de los asientos posteriores.
De esta forma se reduce el movimiento de la carga y se mejora el reparto del peso. Además, el vehículo mantiene un comportamiento más estable en curvas, cambios de dirección y frenadas intensas.
Después conviene rellenar los huecos con bultos más pequeños. Esta sencilla organización evita desplazamientos durante la marcha y aprovecha mejor el espacio disponible sin necesidad de forzar el cierre del portón.
Los cinturones traseros pueden convertirse en un gran aliado
Cuando las plazas posteriores viajan vacías existe un recurso que muchos pasan por alto. Abrochar los cinturones de seguridad permite crear un punto adicional de retención para determinados objetos que viajan sobre los asientos.
Eso sí, esta medida nunca sustituye a un sistema de sujeción específico cuando se transportan elementos especialmente voluminosos o pesados. Su función es aportar una protección adicional, no resolver una mala distribución del equipaje.
También resultan muy útiles las redes, correas o cinchas de amarre que incorporan algunos vehículos o que pueden instalarse fácilmente como accesorio.
La bandeja del maletero no está diseñada para llevar carga
Uno de los errores más frecuentes consiste en aprovechar la bandeja situada bajo la luneta trasera para colocar mochilas, bolsas o pequeños paquetes. Aunque parezca un lugar práctico, esa superficie no está pensada para transportar objetos.
Además de reducir la visibilidad por el retrovisor interior, cualquier bulto situado sobre esa zona puede salir despedido hacia el habitáculo si se produce un frenazo brusco.
Si algo no entra, no conviene improvisar
Las prisas llevan en ocasiones a intentar cerrar el maletero a la fuerza o a introducir equipaje de cualquier manera. Sin embargo, forzar la capacidad de carga nunca es una buena idea.
Si el volumen supera el espacio disponible, lo más recomendable es recurrir a soluciones específicas como un cofre de techo o una baca correctamente instalada. Están diseñados precisamente para aumentar la capacidad sin comprometer la seguridad del viaje.
Intentar acomodar objetos sobresaliendo del maletero o presionando el portón puede provocar problemas durante la circulación y dificultar el cierre correcto del vehículo.
Más peso implica más distancia para detener el coche
Viajar completamente cargado modifica el comportamiento del automóvil. El aumento de peso hace que la distancia de frenado sea mayor y que las aceleraciones resulten menos ágiles, especialmente en incorporaciones o adelantamientos.
Este cambio también afecta a la suspensión y puede hacer que el coche circule ligeramente más bajo de lo habitual. Por ello conviene adaptar la conducción, mantener una mayor distancia de seguridad y evitar maniobras bruscas.
En algunos modelos también es recomendable revisar la regulación de los faros para no perder visibilidad nocturna ni deslumbrar al resto de usuarios de la vía.
Evitar distracciones también forma parte de la seguridad
Hay objetos que se necesitan durante el viaje, como documentación, gafas de sol o cargadores. Lo más aconsejable es que permanezcan en la guantera o en los compartimentos interiores, donde puedan alcanzarse sin movimientos peligrosos.
Buscar una botella de agua, una mochila o cualquier otro objeto mientras el coche está en marcha multiplica el riesgo de sufrir una distracción en un momento crítico.
Planificar antes de salir qué elementos deberán estar al alcance evita tener que manipular el equipaje durante el trayecto y permite mantener toda la atención en la carretera.
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