La AP-7, una de las autopistas con mayor intensidad de tráfico de España, ha estrenado una nueva herramienta tecnológica destinada a mejorar la seguridad vial y reforzar la vigilancia sobre el transporte profesional. La Generalitat de Cataluña ha puesto en marcha una red de estaciones inteligentes capaces de detectar posibles infracciones de camiones y autocares mientras circulan, sin necesidad de realizar controles convencionales en la carretera.
El proyecto cuenta con una inversión de 4,4 millones de euros y aprovecha parte de las antiguas infraestructuras de peaje de la AP-7 y de la C-33 para instalar sistemas avanzados de control.
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La iniciativa llega como respuesta al incremento del tráfico registrado en la AP-7 desde la eliminación de los peajes, especialmente notable en el caso de los vehículos pesados.
La tecnología se basa en una combinación de cámaras de alta definición, sensores, lectores automáticos de matrículas y sistemas de pesaje dinámico capaces de obtener información del vehículo en tiempo real.
Vigencia de la ITV y documentación del vehículo
Gracias a estas herramientas, los responsables de tráfico pueden comprobar aspectos como la vigencia de la inspección técnica de vehículos (ITV), la existencia de seguro obligatorio, las autorizaciones de transporte o el peso del vehículo, además de acceder a determinados datos del tacógrafo para verificar los tiempos de conducción y descanso de los conductores profesionales.
El primer punto de control ya está en fase de pruebas en el entorno del antiguo peaje de Martorell. La red la compondrán ocho estaciones repartidas en cinco emplazamientos donde antes se situaban los peajes de Martorell, La Roca del Vallès, Vila-seca, La Jonquera y La Llagosta.
Uno de los principales objetivos del sistema es aumentar la eficacia de las inspecciones sin generar retenciones ni poner en riesgo la circulación. Los controles tradicionales sobre camiones suelen requerir la detención de los vehículos, una operación especialmente compleja en vías con una elevada intensidad de tráfico como la AP-7. Esta tecnología permite seleccionar únicamente aquellos vehículos que presentan indicios de incumplimiento de la normativa, optimizando los recursos de vigilancia.
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No obstante, las sanciones no serán automáticas. Cuando el sistema detecte una posible irregularidad, enviará la información a los Mossos d’Esquadra y a los inspectores de transporte. Posteriormente, mediante paneles de mensaje variable, se podrá indicar al conductor que abandone la vía y acuda a una zona segura donde se realizará una comprobación presencial antes de iniciar cualquier procedimiento sancionador.
Digitalización y seguridad vial
La Generalitat considera que esta herramienta contribuirá a reducir prácticas irregulares relacionadas con el exceso de carga, la manipulación de tacógrafos o el incumplimiento de los tiempos de descanso, factores que afectan directamente a la seguridad vial. Además, el sistema supone un nuevo paso en la digitalización de la gestión del tráfico y en la transformación de las antiguas áreas de peaje en infraestructuras de control inteligente adaptadas a las necesidades de la movilidad actual.
Cataluña se convierte en la primera comunidad autónoma en desplegar una red de estas características y la AP-7 servirá como banco de pruebas de una tecnología que podría extenderse en el futuro a otros corredores de transporte de mercancías del país.
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Periodista especializado en seguridad vial. Editor y redactor de El Motor desde 2016. Empezó a escribir de fútbol en 1998 en Diario 16 y ha trabajado en varios proyectos de Prisa Media desde 2000. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, es autor de ‘Aquí no se rinde ni Dios’ (2020).
