La movilidad sobre dos ruedas, con apenas un 3% de los movimientos de largo recorrido, acumula una de cada cuatro muertes en España y esto ha llevado a la Dirección General de Tráfico (DGT) a activar, un verano más, un plan especial de control durante los fines de semana de junio a octubre.
El objetivo de la medida es “reducir la siniestralidad de uno de los colectivos más vulnerables en carretera”, ha señalado Tráfico en una nota. A la vez, el organismo pretende verificar “el cumplimiento de las normas” y aprovecha para subrayar que respetarlas ayuda a “mejorar la seguridad”.
Con el calor se incrementan los desplazamientos en moto y, con ellos, la siniestralidad. En mayo fallecieron 31 motoristas, siete más que en el mismo mes del año anterior.
Durante la campaña, la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y prestará atención especial a los comportamientos de riesgo más frecuentes: exceso de velocidad (con sanciones de hasta 600 euros), adelantamientos antirreglamentarios, consumo de alcohol y drogas o circular sin el casco y el resto de elementos de protección.
Tráfico justifica el refuerzo de las medidas preventivas con la elocuencia de los datos. Más de la mitad de los siniestros mortales registrados en lo que va de año ocurrieron entre las 15.00 del viernes y la medianoche del domingo. De los 104 motoristas fallecidos en vías interurbanas hasta el 31 de mayo, 58 perdieron la vida en ese intervalo horario; son 13 más que en 2025.
Muerte en las carreteras convencionales
Casi el 80% de las muertes se ha registrado en las carreteras convencionales (77 entre enero y mayo), y las salidas de vía continúan siendo el tipo de siniestro más frecuente, con 46 víctimas mortales. En este tiempo, han aumentado los fallecidos por colisiones, tanto traseras y múltiples como frontales.
Tampoco varía el perfil de mayor riesgo mortal. El motorista tipo que muere en el asfalto es un varón de 45 a 64 años, una franja de edad que suma 50 fallecidos en lo que va de año (48%). La mayor mortalidad se asocia a las motos grandes, de más de 500cc, con 41 usuarios de este tipo de vehículos fallecidos hasta finales de mayo.
Muchos de ellos son los que la DGT ha detectado como motoristas reborn, que vuelven a sus monturas después de un cambio en su vida personal y tras años sin manejar la moto.
Tráfico hace hincapié en que España es el segundo país de la Unión Europea con el parque de motocicletas y ciclomotores más numeroso, que superó los seis millones de unidades en 2025. En este contexto, la vulnerabilidad del colectivo motociclista hace especialmente relevante el enfoque preventivo y la conducción responsable.
Airbag para motoristas
En su apuesta por la formación, la DGT modificó el pasado año la obtención del permiso A de motocicletas, reforzando su carácter práctico y la concienciación sobre las consecuencias de los siniestros, además de incluir contenidos sobre los sistemas de ayudas a la conducción (ARAS). Asimismo, Tráfico ofrece cursos de conducción segura y eficiente para motoristas, de carácter voluntario, que ya han realizado más de 700 conductores, para mejorar habilidades y, en su caso, recuperar dos puntos del permiso de conducción.
El organismo insiste, igualmente, en el uso de un equipamiento adecuado. El uso del casco reduce el riesgo de fallecimiento hasta un 42% y las lesiones en la cabeza un 69%, según un reciente estudio del INSIA para la DGT, mientras que los sistemas airbag para motoristas contribuyen a reducir de forma notable la gravedad de las lesiones en caso de siniestro.
Del mismo modo, la ropa con protecciones disminuye la probabilidad de lesiones entre un 23% y un 45%, según la zona corporal, y hasta un 90% las abrasiones y heridas abiertas en las zonas protegidas. Por su parte, los guantes reducen a la mitad las lesiones en manos y las botas hasta un tercio de las lesiones en pies y tobillos.
Distracciones y velocidad
La DGT recuerda asimismo otros dos factores esenciales, como las distracciones y la velocidad. Respetar los límites “y adaptarla a las condiciones de la circulación y el estado de la carretera” permite anticiparse a las reacciones de los demás usuarios y amplía el margen de maniobra.
Esta conducción preventiva implica, además, mantener la distancia de seguridad, que debe ser mayor cuando aumente la velocidad o disminuya la visibilidad o la adherencia.
A juicio del organismo que dirige Pere Navarro, de hecho, la prevención “debe comenzar incluso antes de iniciar el trayecto”. El estado de los neumáticos, los frenos, el alumbrado y los niveles de líquidos resultan fundamentales para afrontar un desplazamiento en las mejores condiciones.
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Periodista especializado en seguridad vial. Editor y redactor de El Motor desde 2016. Empezó a escribir de fútbol en 1998 en Diario 16 y ha trabajado en varios proyectos de Prisa Media desde 2000. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, es autor de ‘Aquí no se rinde ni Dios’ (2020).
