Pruebas

Al volante del nuevo Seat León: calidad y tecnología

Los contenidos de la nueva generación del compacto español, del diseño a las mecánicas híbridas y el dinamismo, lo sitúan entre los mejores de su clase.

Seat Leon 2020

El nuevo León gana en estética, dinamismo y tecnología.

Ha habido que esperar casi 35 años y una legión de ejecutivos desde que Volkswagen adquirió Seat para que la marca española encuentre su sitio en el grupo alemán. El nuevo Seat León, líder del mercado nacional en los últimos años, es un buen ejemplo de esa madurez comercial y tecnológica que lo ha llevado, bajo el mando de Luca de Meo, a batir todos sus récords: 570.000 unidades vendidas y más de medio millón fabricadas en Martorell en 2019.

La cuarta generación del superventas español es el coche mejor y más completo que Seat ha hecho nunca. Al menos hasta que en unos meses llegue el Cupra Formentor, que puede definir un antes y un después en su historia.

Los dos se han creado íntegramente en España, y si la covid-19 y el paso del ejecutivo italiano a Renault no lo impiden, afianzarán a Seat como un valor emergente europeo.

El Seat León IV llega en la pandemia, pero con buenos argumentos para alimentar su éxito: 2,3 millones desde 1999. El primero es un diseño distintivo, pero también el espacio interior y los contenidos, como su gama mecánica o la seguridad.

Y es que su acceso al arsenal de tecnologías del Grupo Volkswagen, unido a un gran salto de calidad, le sitúan entre lo mejor de su tamaño. Está disponible con carrocerías de cinco puertas y Sportstourer o familiar, y precios desde 24.110 euros (20.270 con descuentos y financiando con la marca).

El Seat León mide 4,36 metros de largo (4,64 el familiar), ocho centímetros más que el anterior y que el nuevo Golf 8, con quien comparte chasis y mecánica. Aparte del Volkswagen, compite con otros modelos muy populares, como los Mégane, Focus, 308 y Corolla. Pero el aumento de tamaño unido a un frontal más largo y contundente, y a una personalidad más marcada, le dan más presencia y le hacen parecer más coche que la mayoría de sus rivales.

El estirón amplía la habitabilidad, que gana cinco centímetros en longitud, y se aprecia en el espacio para las piernas de las plazas traseras. Y el Seat León ofrece un buen maletero de 380 litros y de hasta 620 en el Sportstourer, 33 litros más. Pero lo más destacado es el salto de calidad general, con una puesta en escena más atractiva, mejores materiales y, salvo en los acabados básicos, con una instrumentación y una pantalla táctil de 10 pulgadas a la última en conectividad.

El otro punto fuerte histórico del León, su dinamismo, también mejora. Aunque Seat comparte suspensiones con Volkswagen, sus técnicos añaden siempre reglajes más deportivos que le sitúan entre las referencias. Pero en este caso se acerca a la excelencia, sobre todo con la suspensión electrónica DCC, de serie desde el acabado FR.

El nuevo Seat León tiene cuatro programas de uso –Eco, Confort, Sport e Individual– que lo ayudan a ofrecer probablemente la mejor estabilidad en su tamaño, con una agilidad y precisión que se disfrutan mucho al volante. Además, incluye un buen equipo de seguridad, con control de crucero y radar antichoque ACC, de serie salvo en el acabado básico.

La variedad mecánica remata el conjunto, con cinco motores TSI gasolina (de 90 a 190 CV), dos diésel (115 y 150 CV) y dos eTSI microhíbridos (110 y 150 CV), a los que se sumará en otoño un eHybrid o enchufable (204 CV) y a fin de año el TGI híbrido de gas natural (130 CV).

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