Cuidado: la lista de los objetos que pueden explotar dentro del coche cuando hace mucho calor

Las temperaturas extremas dentro del vehículo multiplican riesgos que muchos conductores siguen pasando por alto.

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Hay algunos componentes del coche que, en verano, tienen que soportar temperaturas de hasta 80 grados. | Getty

Hay objetos que pasan meses olvidados en la guantera, en el salpicadero o entre los asientos sin que nadie les preste atención. Sin embargo, durante una ola de calor, algunos de ellos pueden convertirse en un auténtico problema. 

Lo que muchas personas desconocen es que el riesgo no siempre está relacionado con el propio vehículo. En numerosas ocasiones, el origen de un incendio o de una explosión puede encontrarse en elementos tan cotidianos. 

Cuando un coche permanece estacionado al sol durante varias horas, la temperatura del habitáculo puede superar con facilidad los 60 grados, mientras que determinadas superficies expuestas directamente a la radiación alcanzan registros todavía más elevados.  

Ese calor extremo altera el comportamiento de materiales, gases y baterías, aumentando el riesgo de averías y accidentes. 

Los mecheros 

Entre todos los elementos que conviene retirar del coche antes de abandonarlo, los mecheros ocupan uno de los primeros puestos. En su interior almacenan gas a presión y, cuando la temperatura aumenta de forma considerable, ese combustible se expande. 

Si la presión supera la resistencia del recipiente, el mechero puede estallar y liberar un gas altamente inflamable. En presencia de una fuente de calor o de una chispa, esa fuga puede convertirse en el origen de un incendio que dañe seriamente el interior del vehículo. 

Mechero asiento
Los mecheros son uno de los objetos más peligrosos durante una ola de calor.

Los aerosoles  

Los desodorantes, protectores solares en spray, insecticidas, ambientadores o productos de limpieza presentan un comportamiento similar. Todos ellos utilizan envases presurizados que están diseñados para funcionar dentro de unos límites concretos de temperatura

Cuando permanecen durante horas en un coche cerrado, la presión interna aumenta progresivamente hasta que el envase puede deformarse o romperse de forma violenta. Aunque no siempre provocan llamas, sí pueden causar desperfectos importantes y lanzar fragmentos del recipiente a gran velocidad. 

Las baterías de litio 

La tecnología ha incorporado otro elemento de riesgo al interior de los vehículos. Teléfonos móviles, baterías externas, tabletas, ordenadores portátiles, cámaras, relojes inteligentes, vapers o cigarrillos electrónicos utilizan baterías de litio especialmente sensibles al calor extremo. 

Cuando alcanzan temperaturas excesivas pueden deteriorarse, hincharse o entrar en un proceso conocido como fuga térmica, capaz de generar humo, fuego e incluso pequeñas explosiones. Por ese motivo, los fabricantes recomiendan evitar que estos dispositivos permanezcan durante horas dentro de un coche aparcado al sol. 

objetos perdidos taxis
Un móvil, una cartera y un portátil, en el asiento de atrás de un coche.

Las bebidas con gas  

Las latas de refresco y las botellas de bebidas carbonatadas también acumulan presión en su interior. A medida que aumenta la temperatura, el gas se expande y el envase soporta un esfuerzo mucho mayor del previsto. 

En determinadas circunstancias, esa presión puede hacer que la lata se deforme o que la botella estalle al manipularla posteriormente, dejando el habitáculo completamente cubierto de líquido y provocando daños en tapicerías o elementos electrónicos. 

lata coche

Hay objetos que pueden originar un incendio 

No todos los riesgos llegan en forma de explosión. Algunos objetos aparentemente inofensivos pueden favorecer el inicio de un fuego cuando permanecen durante horas expuestos al sol. 

Las botellas de agua transparentes son uno de los ejemplos más conocidos. Si reciben la luz con el ángulo adecuado, pueden actuar como una lente y concentrar los rayos solares sobre una superficie concreta del interior del coche. Aunque se trata de una situación poco frecuente, ese efecto lupa ya ha provocado quemaduras en tapicerías y piezas de plástico. 

Algo parecido sucede con unas gafas graduadas o de sol olvidadas sobre el salpicadero. Sus lentes también pueden concentrar la radiación solar en un punto muy reducido durante un tiempo prolongado, elevando la temperatura de algunos materiales y favoreciendo su deterioro o, en casos muy concretos, el inicio de una combustión. 

Otros accesorios también merecen atención

Los cargadores conectados a la toma de 12 voltios o al puerto USB tampoco deberían permanecer enchufados cuando el vehículo queda estacionado durante mucho tiempo. El calor extremo puede afectar a sus componentes electrónicos y aumentar el riesgo de sobrecalentamiento, especialmente si se trata de accesorios de baja calidad o con un elevado desgaste. 

A estos se suman otros artículos que, sin llegar a provocar un incendio, pueden sufrir daños importantes por las altas temperaturas. Los medicamentos pueden perder eficacia al alterarse sus principios activos, mientras que algunos cosméticos, cremas o geles hidroalcohólicos se degradan y dejan de ofrecer las prestaciones para las que fueron diseñados. 

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