Pruebas

¿Cuáles son los mejores familiares compactos del mercado?

Mazda 3, Volkswagen Golf, BMW Serie 1 y Mercedes Clase A: cuatro modelos compactos, dos de marcas de prestigio, un icono histórico y el aspirante.

Coches compactos

De izquierda a derecha: Volkswagen Golf, BMW Serie 1, Mazda 3 y Mercedes Clase A. / Enrique Brooking

Dos modelos de marcas exclusivas, BMW Serie 1 y Mercedes Clase A, un icono de referencia, el Volkswagen Golf, y un aspirante con pretensiones, el Mazda 3. Y se impone el último, que es el más asequible y no desentona. Esta prueba enfrenta a cuatro familiares compactos de última generación, todos con carrocería cinco puertas, motores de gasolina y cambio automático, salvo el Mazda, que equipaba un manual.

Este tipo de modelos han dominado las ventas en Europa en las últimas décadas, y han sido los preferidos de muchas familias. Pero ahora acusan cada vez más la presión comercial de los SUV de su tamaño, que con su mayor altura y capacidad anterior parecen adaptarse mejor a los gustos y necesidades de las nuevas generaciones.

En pocas palabras

El Mazda 3 domina la prueba porque es el más competitivo: tiene el precio más asequible, también con cambio automático, e incluye el equipo de serie más completo, tanto en elementos de confort como sobre todo en seguridad. Y compensa la menor imagen de la marca japonesa con un diseño exquisito que entra por los ojos por su sencillez y delicadeza arrebatando ese argumento a sus rivales. Además, aporta un interior amplio y práctico, una tecnología mecánica sofisticada y diferente (Skyactiv-X) que destaca por su suavidad y eficiencia, y un comportamiento dinámico equilibrado y seguro. Y se vende con dos motores 2.0 de gasolina de 122 y 180 CV (desde 24.165 y 27.165) y con un 1.8 turbodiésel de 116 CV (26.165).

El Volkswagen Golf domina hasta que se valora la economía y destaca, como siempre, por sus valores tradicionales: imagen, sentido práctico, calidad mecánica y de conducción, y equilibrio de conjunto. Pero la octava entrega evoluciona tan poco la estética que apenas se distingue. En cambio, ha digitalizado el interior, viene muy dotada en seguridad y estrena una mecánica microhíbrida que ha gastado menos en la prueba. Se vende con cuatro versiones de gasolina, desde 110 CV hasta 245 CV en el GTi (de 24.535 a 42.290 euros), y dos 2.0 TDi de 115 y 150 CV (de 30.875 a 36.830).

El Mercedes Clase A es tercero y destaca por su imagen, con una carrocería baja y deportiva, y por su presentación interior, con un ambiente muy sofisticado. Pero no es tan amplio y práctico, y sobre todo cuesta más caro que los demás, sin que lo compense con un equipo de serie superior. Se vende con cinco motores de gasolina de 136 a 421 CV (de 29.825 a 74.000 euros), un híbrido enchufable PHEV de 218 CV y tres diésel de 116 a 190 CV (de 31.600 a 39.450).

El BMW Serie 1 no ha cumplido el año y supone una evolución muy completa en todo, desde la imagen, ahora más deportiva, al interior, ahora con más clase y presencia. Mantiene su calidad mecánica y deportividad, pero no destaca por habitabilidad ni maletero, y ha gastado más en la prueba. Y aunque cuesta casi lo mismo que el Golf, es el menos equipado. Se vende con dos versiones de gasolina de 140 y 306 CV (de 30.300 a 51.900 euros) y con tres turbodiésel de 116 a 190 CV (30.650 a 38.100).

Análisis completo

CONDUCCIÓN

Cuatro compactos con un toque exclusivo y soluciones mecánicas tan variadas como refinadas. El BMW y el Volkswagen equipan motores 1.5 turbo con 140 y 150 CV, pero mientras el primero es tricilíndrico, el Golf tiene cuatro cilindros, como los otros dos: un 1.3 turbo de origen Renault en el Mercedes con 163 CV y un 2.0 muy original en el Mazda con 180 CV.

El último incluye la tecnología Skyactiv-X, una alternativa diferente para reducir las emisiones que incorpora un compresor volumétrico. Además, tanto el japonés como el Golf, añaden un módulo microhíbrido formado por un pequeño motor/generador eléctrico y una segunda batería que se recarga al frenar y dan apoyo al acelerar para reducir el consumo.

Por último, mientras el Mazda equipaba un cambio manual de seis marchas y funcionamiento óptimo, los otros tres llevaban cajas automáticas de siete marchas, más modernas y sobre todo mucho más cómodas de manejar, con levas en el volante en el VW y el Mercedes.

A pesar de la disparidad técnica y de potencias, las prestaciones están mucho más igualadas de lo previsible. Todos funcionan de maravilla, con una respuesta de tacto exquisito, pero el Golf está un poco por delante y es algo más rápido en su respuesta, tanto al acelerar como en los cambios de ritmo para adelantar. Le siguen el Mercedes y el Mazda, pero el último exige ir más pendiente y reducir a menudo para llevarlo alto de vueltas y no quedarse atrás. Y el BMW se defiende muy bien, y solo cede un poco por su menor potencia.

El nuevo Golf 8 mantiene sus virtudes históricas, con una conducción fácil al alcance de cualquier conductor que hace sentirse compenetrado enseguida. Y mantiene una gran eficacia y un comportamiento muy equilibrado. Así, conserva ese tacto de dirección tan peculiar que le distingue, entra muy bien la curva, balancea lo justo y transmite mucho aplomo y seguridad.

El Mazda replica las mismas virtudes en cuanto a facilidad, agilidad y eficacia, sobre todo en la respuesta de la dirección, pero la carrocería se mueve un poco más en las curvas. Les sigue el Mercedes, que equipaba unas ruedas de medidas exageradas —llantas de 19 pulgadas— que desequilibran un poco el comportamiento: el neumático se agarra más de lo que puede sujetar la amortiguación y no resulta tan homogéneo como los dos rivales anteriores. El BMW, que estrena la tracción delantera, es también muy eficaz y tiene una dirección directa, pero muestra unas reacciones algo más nerviosas en el eje trasero y resulta más exigente en las curvas.

Todos frenan bien, con ventaja mínima del Volkswagen y el BMW. Ofrecen una calidad de conducción sobresaliente, con un tacto de mandos, mecánica y rodadura tan suave como dulce y exquisito en todo. Y solo el cambio manual del Mazda limita un poco un disfrute al volante que se aprecia siempre que se conducen.

  CONSUMOS Y EMISIONES

El Volkswagen ha gastado menos en la prueba, en parte por el módulo microhíbrido: seis litros a ritmos suaves, siete en ciudad y ocho apurando la mecánica. El Mazda y el Mercedes han consumido medio litro más en iguales condiciones. Y el BMW ha subido a siete en conducción tranquila y a 9,5 estirando las marchas y en tráfico urbano, cifras excesivas, quizás por desajustes de esa unidad.

Las emisiones de CO2 son correctas: 103 g/km el Mazda 3, 106 el Golf, 113 el BMW y 120 el Mercedes.

VIDA A BORDO

Todos son cómodos delante, con asientos amplios que sujetan bien y buenas regulaciones en el puesto de conducción para adaptarlo a todas las tallas. Y pueden alojar tres adultos atrás, aunque el asiento está pensado para dos. El mejor para viajar tres atrás es el Golf, que aprovecha más el espacio: tiene más altura, en las plazas de los lados no se toca con el techo y la zona central de la banqueta es más cómoda, aunque el túnel molesta para colocar los pies, como en todos. El Clase A en cambio, desaprovecha su mayor anchura con un asiento que no llega hasta las puertas y además, no incluye asideros en el techo. Pero para viajar dos atrás todos son cómodos y tienen suficiente espacio para las piernas, aunque la banqueta del BMW es más simple y dura.

El Mazda aprovecha su mayor tamaño y tiene el mejor maletero según nuestras mediciones, con formas más aprovechables, aunque ninguno destaca. Le sigue el Golf, que permite colocar la base del piso en dos alturas, y el Clase A. El Serie 1 podría ser de los mejores, pero desperdicia mucho espacio en el hueco de la rueda de emergencia que no se puede utilizar: el piso es fijo y no se mueve, al contrario que en el VW.

El mejor acabado es el Mercedes, con una presentación y detalles deslumbrantes: tres salidas de climatización, instrumentación, pantalla de 10,2 pulgadas que recorre el salpicadero (opcional), mucha elegancia y buenos materiales. Le sigue el BMW, que ha evolucionado mucho y bien, aunque no es tan espectacular. El Mazda resulta atractivo, con un diseño y materiales correctos, y detalles superados, como la pantalla y la instrumentación. Y el Golf ha digitalizado todo el salpicadero eliminando los botones, pero el manejo exige tiempo y ha perdido calidad en los materiales, con detalles pobres como los paneles de las puertas traseras.

Los cuatro filtran muy bien y ofrecen una gran suavidad y refinamiento para viajar. Pero el VW y el Mazda son algo más cómodos y están mejor insonorizados.

AL DETALLE

Mazda 3. Entre el estilo y la economía. El Mazda 3 es uno de esos coches que salen muy de vez en cuando y marcan la diferencia. Entra por los ojos por la exquisitez de su diseño, pero no sacrifica el espacio interior y tiene el mejor maletero. Además, ofrece una mecánica y un tacto de conducción muy suave y refinado, el precio más asequible y es el que viene más equipado, sobre todo en seguridad.

Volkswagen Golf 8. Continuismo en todo. El Golf 8 sigue explotando las armas que le convirtieron en mito: imagen, amplitud interior, practicidad y calidad de conjunto. Pero su conservadurismo hace difícil distinguirle de los anteriores y aunque está muy digitalizado, los plásticos han perdido calidad. En cambio la mecánica va de maravilla, es el que menos gasta y el mejor para llevar cinco adultos. Y viene bien equipado en todo.

Mercedes Clase A. Más elegante y menos práctico. El Clase A impacta por su elegancia deportiva, con una carrocería baja y pegada al suelo. Ofrece una calidad de conducción y un comportamiento sobresalientes, y el mejor cambio. Pero la banqueta trasera no aprovecha su anchura y el maletero es justo. Y destaca por la presentación interior y sus detalles sofisticados, aunque lo refleja en el precio, porque es el más caro.

BMW Serie 1. Reinvención completa. El Serie 1 cambia en todo, desde la línea, con un frontal contundente y una silueta en cuña muy deportiva, hasta la mecánica, con motor tres cilindros y tracción delantera, en vez de propulsión trasera. Estrena un salpicadero atractivo que transmite más calidad y está mejor acabado. Pero ha gastado más en la prueba y la bandeja del piso del maletero es fija e impide aprovecharlo bien.

 IMAGEN Y DISEÑO

Todos tienen un diseño atractivo, pero con estilos diferentes. Y el Mazda 3 rompe moldes con una línea limpia de trazos suaves y exquisitos que le distingue. Desde el frontal, bajo y afilado, al lateral de rasgos planos, la caída del techo por detrás y la zaga elevada y rotunda, todo destila elegancia. Le siguen el Mercedes y el BMW. El Clase A impacta por la fuerza del frontal, con sus grandes tomas de aire y la parrilla con la estrella resaltada. Y destacan las taloneras de las puertas, que le hacen parecer más bajo y acentúan su deportividad.

El Serie 1 prima más ese último aspecto y apuesta por un perfil en cuña muy acusado que le da mucho carácter. Y añade un frontal bajo y afilado en el que resalta su enorme parrilla. El Volkswagen explota la imagen y carisma del Golf, que le identifican al primer vistazo. Pero se parece tanto al anterior, que, salvo por su mirada más afilada, cuesta distinguirlos, y se pasa de continuista.

Por dentro hay más diferencias. Domina el Mercedes con una presentación impecable y más sofisticada: salpicadero, salidas de climatización, etc. El BMW da un salto adelante en diseño con la nueva consola y transmite más calidad. En el Golf resalta la pantalla, la instrumentación y los mandos, todo digitalizado. Y el Mazda está por detrás con un diseño y ambiente más sencillos y convencionales.

 PRECIOS Y EQUIPAMIENTO

Diferencias importantes en los precios, aunque menores de lo que parece. El Mazda 3 es el más asequible, 25.865 con descuentos (sin rebajas por financiación), entre 5.000 y 6.600 euros menos que sus rivales. Pero es el único con cambio manual, y con caja automática como sus rivales cuesta 2.300 euros más, lo que reduce la ventaja a entre 3.000 y 4.000 euros. Le sigue el Volkswagen Golf, con 30.983, casi igual que el BMW 118i, que sale por 31.319. Y el Mercedes sube a 32.500 euros.

El Mazda confirma su competitividad con el equipo de serie más generoso. Aparte de los sistemas de seguridad, todos vienen con climatizador, ordenador de viaje, control de velocidad de crucero, faros led, equipo de música con radio, conexiones bluetooth, USB, órdenes orales y mandos en el volante, sensores de lluvia y faros, botón de arranque, retrovisores eléctricos y kit de reparación de pinchazos.

Añaden la pantalla central táctil, de siete pulgadas en el Mercedes, de 8,8 en el BMW y el Mazda y de 10 en VW. Y salvo el Clase A, que tiene cámara trasera, todos vienen con sensores traseros de aparcamiento, y el Golf y el Serie 1 también con los delanteros. El Volkswagen suma el cuadro de instrumentos digital, cargador inalámbrico para el móvil, modos de conducción, como el BMW, y levas del cambio en el volante, igual que el Mercedes.

El Volkswagen y el Mazda incluyen además retrovisores con plegado eléctrico, navegador y conectividad Apple Car Play y Android Auto. Pero el último es el más completo, porque equipa llantas de 18 pulgadas (17 en el Clase A y 16 en los demás), y garantía de tres años o 100.000 kilómetros (hasta 200.000 en el BMW), frente a dos años sin límite del Golf y el Clase A.

Ventaja del Mazda en seguridad. Aparte de los seis airbags, ABS, ESP y control de presión de ruedas, todos incluyen frenada automática de emergencia en ciudad, mantenimiento del carril, sensor de fatiga y llamada automática ante accidentes. Salvo el Mercedes añaden el lector de señales. Y el Mazda y el VW suman la alerta de tráfico trasero para desaparcar en batería), aviso de vehículo en ángulo muerto y sobre todo el control de crucero con radar antichoque ACC. El Golf lleva también sistema precrash (tensa cinturones y cerra ventanillas al detectar riesgo de accidente). Pero el Mazda le supera sumando un airbag más de rodilla, como el Clase A, cambio automático de luces de carretera y proyección de información en el parabrisas.

LA CONCLUSIÓN

Diseño, precio y equipo serie, también en seguridad, dan la victoria al Mazda 3. Y añade un tacto de conducción exquisito y un comportamiento eficaz que compensan un interior más sencillo y convencional. Le sigue el Volkswagen Golf, que mantiene sus argumentos clásicos: imagen distintiva, habitabilidad y funcionalidad interior, aunque con algún detalle pobre de acabado. Y ahora suma una instrumentación digitalizada y un buen equipo de seguridad. El Mercedes Clase A es tercero porque sale más caro. Pero aporta una imagen deportiva y poderosa, el interior más atractivo y sofisticado, y una calidad de conjunto sobresaliente. Al BMW Serie 1 le penaliza un equipo de serie y un maletero más justos, y un consumo superior. Pero tiene una imagen con carácter, un interior muy mejorado, un tacto deportivo que se disfruta y buena calidad mecánica.
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