Pruebas

Cuatro SUV eléctricos de primera: ¿cuál es el mejor?

Ford Mustang Mach-E, Mercedes EQA, BMW iX3 y Volkswagen ID.4: dos todocaminos compactos y dos de tamaño medio con entre 300 y 400 kilómetros de autonomía real.

SUV eléctricos

De izquierda a derecha, Ford Mustang Mach-E, Mercedes EQA, BMW iX3 y Volkswagen ID.4. / Enrique Brooking

Poco a poco y paso a paso, los modelos 100% eléctricos se acercan a su viabilidad como primer coche de la familia. Les faltan algunos pasos importantes, como unos precios más ajustados y mayor autonomía. Pero con las ayudas del Plan Moves III y los avances de las pilas podrían ser ya casi competitivos de no ser por las carencias de infraestructuras, con una red de carga rápida escasa para viajar, muy mal gestionada y poco operativa.

En esta prueba se enfrentan cuatro SUV modernos con mecánica eléctrica que acaban de llegar al mercado. Dos son de tamaño medio (4,7 metros de largo): Ford Mustang Mach-E y BMW iX3. Y los otros dos, de formato compacto (4,5 metros): Volkswagen ID.4 y Mercedes EQA.

Pero presentan otra diferencia importante que resulta definitiva. Mientras el Ford y el Volkswagen se han diseñado desde el primer boceto como modelos exclusivamente eléctricos para optimizar las ventajas de esta tecnología, sus rivales comparten la plataforma o base de sus hermanos con motores térmicos. Y sustituyen estos ocupando su espacio con el módulo eléctrico y las baterías. Es la diferencia entre los nuevos eléctricos 2.0 y los anteriores 1.0, y se imponen los primeros, que son más avanzados.

En pocas palabras

El Ford Mustang Mach-E es la reinterpretación en formato SUV del deportivo más vendido del mundo, y también un desafío americano a Tesla. Aporta una imagen deportiva y contundente, la mecánica más poderosa (351 CV) y las mejores prestaciones. Y una autonomía superior en la prueba y un precio menos inaccesible que el BMW iX3, su rival. Además, es amplio y viene muy equipado, también en seguridad. Se vende con cinco motores de 269 a 487 CV, propulsión trasera o 4×4, baterías de 68 y 88 kWh y de 269 a 487 kilómetros de autonomía. Y está disponible desde 42.700 euros (Plan Moves incluido).

El BMW iX3 acaba de salir y tiene un motor de 286 CV, prestaciones similares y un comportamiento algo más eficaz. Es muy agradable de conducir y viene bien equipado, pero con baterías más pequeñas (74 kWh) y menos autonomía: 331 kilómetros en la prueba. Y tiene un precio excesivo que supera el límite para acceder al Plan Moves: desde 72.300 euros.

El Volkswagen ID.4 se impone al Mercedes EQA entre los SUV compactos. Tiene una imagen vanguardista, es más amplio y ofrece el mejor maletero de todos. Y el comportamiento más ágil y estable, el consumo más bajo y la segunda autonomía en la prueba: 375 kilómetros. Aunque la presentación interior y los materiales son mejorables, tiene versiones de 149 a 300 CV, propulsión trasera o 4×4, baterías de 52 y 77 kWh y precios más competitivos: desde 36.982 euros (sin incluir ayudas).

El Mercedes EQA es la versión eléctrica del GLA. Destaca por su presentación interior, con una calidad de diseño y acabados sobresalientes. Y resulta muy suave, refinado y confortable. Pero es más pequeño por dentro, ha tenido menos autonomía en la prueba y sale más caro a pesar de venir menos equipado. Se vende en tres versiones de 190 a 292 CV, desde 41.690 euros (Plan Moves incluido).

Análisis completo

CONDUCCIÓN

Cuatro SUV 100% eléctricos. Dos son de tamaño compacto, Mercedes EQA y Volkswagen ID.4, con motores de 190 y 204 CV, baterías de 66,5 kWh y 77 kWh, y hasta 424 y 521 kilómetros de autonomía oficial. Los BMW iX3 y Ford Mustang Mach-E son algo mayores, tienen 286 y 351 CV, pilas de 74 y 88 kWh, y 460 y 540 kilómetros de rango de uso.

Todos pesan mucho por las pilas, 2.040 y 2.049 kilos el Mercedes y el VW, y 2.182 y 2.260 el Ford y el BMW. Incluyen varios programas de uso y, gracias a la respuesta instantánea de los motores eléctricos, ofrecen buenas prestaciones y aceleraciones fulgurantes, por debajo de 10 segundos de 0 a 100 km/h (5,1 en el Mustang). Adelantan con rapidez y seguridad, pero llevan limitada la velocidad, de 160 a 180 km/h, para preservar la autonomía, que por encima cae en picado.

Y a pesar de la variedad de potencias, las prestaciones son similares, con ventaja del Ford, y el BMW un poco mejor que el Mercedes y el Volkswagen, que andan igual. Solo las baterías pesan unos 500 kilos y aumentan las inercias frente a un SUV equivalente con motor térmico. Pero, al ir debajo del piso, les afecta mucho menos de lo habitual y giran más planos y con menos balanceos. Así, se sienten menos ágiles que los modelos de combustión al frenar y entrar en curva, pero una vez dentro tienen una respuesta sana y aplomada que da confianza.

El mejor en conjunto es el ID.4, que tiene el chasis más equilibrado, una dirección correcta y está mejor amortiguado. Equipa ruedas más anchas atrás, es muy firme en recta y se siente más asentado. Le sigue el BMW, que es el que está más cerca de un gasolina con algo de sobrepeso, y aunque la suspensión no resulta tan firme en curva, balancea lo justo y es muy fácil y agradable. El Ford tiene la dirección más rápida, pero muy eléctrica, y entra muy bien al girar, pero una vez apoya lateralmente no es tan preciso como los anteriores ni resulta tan ágil en cambios de trayectoria.

El Mercedes EQA es el único con motor y tracción delanteros (los otros son todo atrás y el Ford es 4×4) y añade unas suspensiones más suaves que absorben mejor que las del Mustang y el iX3. Y aunque gira bastante plano, tiene la dirección más lenta, le cuesta más entrar en la curva y resulta algo menos ágil y eficaz.

El resumen común es que, al no llevar caja de cambios, las sensaciones en las curvas recuerdan a cuando se conduce un automático antiguo, o se entra en quinta en un viraje de tercera, porque siempre dan la sensación de ir largos y sueltos, como si pidieran reducir. Se acusa más en el Ford, y también en el BMW, y destaca el radio de giro entre bordillos, solo 10,2 metros en el ID.4 (10,6 en un Polo). En cambio, y a pesar del peso, sorprende como frenan, en especial el Ford, seguido de cerca por el BMW y con el Volkswagen un poco detrás. El Mercedes necesita algún metro más, pero como un coche térmico de su tamaño. En la calidad de conducción son todos muy agradables, pero el EQA acusa su menor tamaño y se siente algo menos consistente.

  AUTONOMÍA

En invierno es comprensible que haya grandes diferencias de consumo por la distinta climatización de cada batería, pero esta prueba se realizó con temperaturas ambiente idóneas (20 a 25 grados) y ha dado resultados muy variados en cada coche y tipo de recorrido.

Ford Mustang Mach-E. El mejor en autonomía. Los consumos del cuadro eran tan bajos… que ¡tenían casi un 15% de error! Pero, a pesar de ser el más rápido y potente de los cuatro, ha sido el segundo que menos ha gastado en la prueba, 19,2 kWh, y con la mejor autonomía: 410 kilómetros. En ciudad consumió 23 kWh, en autovía urbana bajó a 14,5 y luego gastó 18,4 a 120 km/h.

BMW iX3. Más austero en ciudad. Ha sido el tercero en consumo total de la prueba, 20,1 kWh, y en autonomía: 331 kilómetros. Pero obtuvo el mejor resultado en tráfico urbano (almendra interior de la M-30), 19,8 kWh, casi cuatro menos que el Mustang. En autovía tipo M-30 igualó casi al ID.4, con 11,7, y acusó el peso en autopista a 120 km/h con 18 kWh y en el tramo de montaña.

Toma de carga del Mustang Mach-E.

Volkswagen ID.4. El más eficiente en total. El ID.4 ha logrado el consumo más bajo en la prueba: 18,1 kWh, incluyendo recorrido de montaña. Y ha sido el segundo en autonomía: 375 kilómetros. Gastó 20,8 kWh en tráfico urbano, solo detrás del BMW, pero fue el mejor en autovía tipo M-30, con 11,6, y aunque subió a 17,6 kWh en autopista a 120 km/h, batió también a todos sus rivales.

Mercedes EQA. Consumo superior. A pesar de ser el menos pesado junto con el ID.4, no ha logrado buenos consumos en la prueba, 20,7 kWh, 298 kilómetros de autonomía y un cuarto puesto en ambos casos. Sorprendió con un dato elevado en tráfico urbano, 26,2 kWh, como si le hubiera costado coger la temperatura idónea. En la M-30 bajó a 12,8, tras el Ford, y gastó 18,5 a 120 km/h.

VIDA A BORDO

Los modelos diseñados de inicio como eléctricos dan más libertad para repartir el espacio porque permiten integrar la mecánica debajo y ampliar el interior. Así, todos pueden alojar cinco adultos con más o menos desahogo, pero el menor tamaño del Mercedes y su concepción clásica como versión a pilas de sus hermanos térmicos hacen que se vaya más justo detrás.

La plaza central trasera es siempre menos cómoda que las laterales porque tiene unos respaldos más duros, y en el BMW añade un túnel grande en el piso que molesta en los pies, aunque es el más ancho y el mejor para llevar tres atrás. El Volkswagen no aprovecha bien el asiento hasta las puertas, pero es muy desahogado en altura, casi tan ancho como el Ford y mejor de piernas que el BMW.

Y el Mustang tiene más anchura y espacio en la zona de las rodillas, aunque los más altos tocan en los laterales del techo si van tres atrás. El ID.4 tiene un maletero espectacular, 531 litros en nuestras mediciones. Le sigue el Mustang, que, aunque es el tercero más grande, añade otro cofre de 80 litros bajo el capó delantero y supera por poco al BMW, que tiene el mismo hueco sin habilitar. Y el Mercedes incluye un maletero correcto pero algo menor por su tamaño, aunque a cambio es el mejor acabado y marca la diferencia, desde el diseño hasta los detalles. Le sigue el BMW, también con mucha presencia y una calidad general notable, incluidos los materiales, pero sin sorpresas.

El Ford es muy moderno e impacta por su gran pantalla tipo iPad, con menús sencillos y grandes iconos que facilitan el uso hasta circulando con baches. Pero los materiales y detalles como la instrumentación del conductor son inferiores a los SUV premium alemanes. El Volkswagen está un paso por detrás de todos, con un estilo minimalista en pantallas, plásticos, etcétera. Y presenta un ambiente frío y demasiado austero. Todos son muy silenciosos y ofrecen un confort sobresaliente, aunque la suspensión del Ford es algo más enérgica.

AL DETALLE

Mercedes EQA. Calidad y confort superiores. Es más pequeño por fuera y al compartir la base de sus hermanos térmicos ofrece menos espacio atrás y maletero. Se siente más pequeño, pero destaca por su presentación y acabados, superiores en todo: diseño y materiales, gráficos de la instrumentación, salidas de climatización… Y es el más cómodo y refinado, aunque con menos autonomía: 298 kilómetros en la prueba.

Interior del Mercedes EQA.

Volkswagen ID.4. Muy amplio, pero austero. Tiene el comportamiento más ágil, eficaz y seguro; es amplio por dentro, casi tan ancho como el Ford y con más espacio para las piernas que el BMW. Y ofrece un maletero enorme (531 litros). Pero con una puesta en escena interior de diseño minimalista y muy mejorable, con plásticos y materiales más básicos que crean un ambiente austero con menos presencia de lo esperado.

BMW iX3. El mejor atrás y el más caro. Es el más ancho y el mejor para llevar tres adultos atrás, aunque el del medio lleva el túnel central en los pies —comparte la base de sus hermanos térmicos— y no aprovecha el espacio libre bajo el capó delantero. En cambio, ofrece una conducción ágil y agradable, y, aunque por dentro no sorprende, destaca su calidad de ajustes y materiales, y está muy bien aislado.

Interior del BMW iX3.

Ford Mustang Mach-E. Más potencia y equipamiento. El Ford es el más potente, acelera como un deportivo y ofrece más autonomía, 410 kilómetros en la prueba. Tiene un interior amplio, con tres plazas aceptables atrás, y viene muy equipado, sobre todo en seguridad. Destaca también por su imagen icónica y deportiva, inspiradas en el mítico cupé americano, y por su gran pantalla (15,5”), más fácil y muy rápida e intuitiva de usar.

 PRECIOS Y EQUIPAMIENTO

Los eléctricos tienen precios elevados, y estos también, con grandes diferencias entre los dos compactos y los de tamaño medio. El menos caro es el Volkswagen W ID.4, 37.945 euros, frente a 41.690 del Mercedes EQA, ambos con Plan Moves incluido. El Ford Mustang sube a 64.902 euros, y el BMW iX3, a 72.300, en parte porque ambos superan el límite de 45.000 euros sin impuestos para poder acceder a las ayudas del Gobierno.

El equipo de serie es algo justo en el Mercedes y el Volkswagen, y más generoso en el BMW y el Ford. Aparte del equipo de seguridad, todos incluyen de serie radio, equipo de música y navegador con pantalla táctil (7,25 pulgadas en el EQA, 10 en el ID.4, 10,25 en el iX3 y una gigante de 15,5 en el Mustang), conexiones USB y bluetooth, ordenador de viaje, control de velocidad de crucero, climatizador (trizona en el BMW), sensores de lluvia y faros, órdenes orales, botón de arranque, llantas de aleación de 19 pulgadas (18 en el EQA), retrovisores eléctricos, programas de conducción y faros led.

Salvo el Mercedes, que los ofrece en paquetes, todos añaden compatibilidad Apple Car Play y Android Auto (300 euros), acceso sin llave, sensores de aparcamiento traseros y retrovisores con plegado eléctrico. Pero el EQA incluye las levas del cambio en el volante (también el Ford) y bomba de calor. Y todos menos el Volkswagen suman carga inalámbrica y cámara trasera. Pero el BMW y el Ford son más completos. Vienen con asientos delanteros eléctricos, y mientras el iX3 incorpora techo panorámico, apertura sin manos del portón y tres años de garantía, el Mustang lo equilibra con la tapicería de cuero y el poste de carga gratis con instalación incluida (el Mercedes también, hasta julio).

El equipo de serie en seguridad es muy completo en todos. Junto con la dotación habitual —seis airbags, ABS, ESP, llamada automática de emergencia en accidente y sensores de presión de ruedas—, todos incluyen mantenimiento automático del carril, sensor de fatiga, frenada automática en ciudad con detección de peatones, control de crucero con radar antichoque ACC y lector de señales (opcional en el EQA). Salvo el ID.4, añaden un airbag de rodilla (conductor), pero el Volkswagen lo compensa con el airbag central entre las plazas delanteras (también el BMW). Y todos menos el iX3 añaden la gestión automática de luces de carretera y la comunicación Car2X: los coches que lo llevan se avisan entre ellos; por ejemplo, si ha habido un accidente. El BMW y el Ford suman el aviso de vehículo en ángulo muerto, sistema precrash (tensa cinturones y cierra ventanillas si hay riesgo de accidente) y alerta de tráfico cruzado trasero (al desaparcar).

El comportamiento es seguro en todos, pero con ligera ventaja del Volkswagen, más ágil y eficaz en curva. En cuanto a la ecología, los coches eléctricos no producen emisiones al circular y pueden ser neutros en CO2 durante todo su ciclo de vida si se fabrican y cargan con energías renovables.

 IMAGEN Y DISEÑO

El Ford tiene el diseño más potente y rompedor, y reinterpreta el ADN del Mustang en formato SUV, aunque con la parrilla tapada, su detalle quizá menos logrado. Pero aporta un frontal con fuerza, un lateral ascendente y musculoso, y una zaga alta con mucha personalidad en los hombros y los pilotos verticales. Y transmite carácter y deportividad.

Le sigue el BMW, que reúne imagen y presencia, con un frontal y una línea lateral contundentes, y se adorna con listones azules para distinguirse de sus hermanos térmicos. Entre los pequeños, el ID.4 aporta una estética vanguardista, con un frontal rotundo y una cintura y una zaga altas que transmiten robustez, pero no enamora.

El Mercedes mantiene la silueta de trazos redondeados del nuevo GLA, con una parrilla opaca con la estrella resaltada y unas tomas de aire grandes. Y en la zaga destaca el listón que une los dos pilotos y culmina un conjunto elegante, pero sin gran personalidad. El EQA, en cambio, tiene el diseño interior con más clase y repleto de detalles exclusivos. El Mustang es moderno y original por dentro, pero combina una pantalla gigante y un cuadro muy pobre. El BMW tiene calidad y presencia, pero con una consola voluminosa y sin nada que sorprenda. Y el diseño del Volkswagen es muy funcional, pero con una ejecución muy austera que desentona.

La conclusión

El Ford Mustang domina la prueba porque tiene el diseño más atractivo y la mejor autonomía con un precio alto pero más competitivo que el iX3. Y ofrece prestaciones algo superiores y un equipo de serie muy completo, en especial en seguridad. El VW ID.4 se impone entre los dos SUV compactos con un precio menos elevado, el consumo más eficiente y una buena autonomía. Además, es el más práctico, porque tiene un interior amplio y el mejor maletero, aunque con una presentación y materiales austeros. El BMW iX3 destaca por motor y prestaciones, consume lo justo en ciudad y es el tercero en autonomía. Pero, aunque viene bien equipado, es muy caro. El Mercedes EQA cede ante el ID.4 por su menor eficiencia y autonomía. Pero aporta el interior más elegante y sofisticado, un comportamiento muy cómodo y silencioso, y es el más refinado.

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