Hay elementos del automóvil que los conductores vigilan constantemente. El estado de los neumáticos, el nivel de aceite o el funcionamiento de las luces forman parte de las comprobaciones habituales antes de un viaje o cuando se acerca la fecha de la ITV.
Sin embargo, existen otras piezas que apenas reciben atención hasta que fallan. Son componentes que trabajan en silencio durante años y cuya importancia suele descubrirse cuando dejan de funcionar correctamente.
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Entre ellas se encuentran los amortiguadores de gas que permiten abrir y sostener el capó. Presentes en numerosos modelos modernos, estos mecanismos facilitan el acceso al compartimento del motor y evitan que la tapa metálica se cierre de forma brusca mientras se realizan tareas de mantenimiento.
Un componente sencillo que también se desgasta
Aunque visualmente parecen simples barras metálicas, estos dispositivos funcionan mediante gas presurizado en su interior. Con el paso del tiempo pierden eficacia y dejan de generar la fuerza necesaria para mantener el capó elevado.
El síntoma más habitual aparece cuando la tapa ya no permanece abierta por sí sola o comienza a descender lentamente. En los casos más avanzados, el conductor tiene que sujetarla manualmente o recurrir a la clásica varilla de apoyo, si el vehículo todavía la incorpora.
Su deterioro suele producirse de forma progresiva. La exposición constante a cambios de temperatura, humedad, suciedad y vibraciones termina afectando al sistema de sellado interno y reduce su capacidad para soportar peso.

Ha llamado la atención en Alemania
La relevancia de estas piezas ha saltado recientemente a la actualidad tras conocerse que algunos vehículos en Alemania pueden recibir el no apto en la inspección técnica si determinados amortiguadores del capó han superado la vida útil establecida por el fabricante.
La explicación está relacionada con ciertos automóviles equipados con capós activos de protección para peatones, una tecnología que eleva ligeramente la tapa en caso de atropello para crear una zona de deformación adicional y reducir la gravedad del impacto.
En esos sistemas, algunos amortiguadores de gas forman parte del mecanismo de seguridad y cuentan con un periodo de servicio determinado. Una vez superado, pueden requerir sustitución para garantizar que el conjunto siga funcionando según las especificaciones originales.
Se trata, en cualquier caso, de una solución tecnológica presente en una parte muy limitada del parque automovilístico.
¿Qué ocurre en la ITV española?
La situación en España es diferente. El Manual de Procedimiento de Inspección de las Estaciones ITV no contempla una revisión específica de la fecha de caducidad de los amortiguadores de gas que sostienen el capó.
Lo que sí aparece recogido es la verificación del mecanismo de cierre del capó delantero, un elemento que tiene una relación directa con la seguridad durante la circulación.
La normativa considera como defecto grave que dicho mecanismo sea defectuoso o no cumpla adecuadamente su función. Esto significa que el vehículo puede obtener un resultado desfavorable en la inspección y quedar inhabilitado para circular con normalidad hasta solucionar el problema.
La diferencia es importante porque no se evalúa el estado interno de los amortiguadores como tal, sino la capacidad del sistema para garantizar que el capó permanezca correctamente asegurado cuando el vehículo está en marcha.

Qué significa una deficiencia grave
Cuando una estación detecta un defecto grave, la inspección recibe la calificación de desfavorable. En ese momento, el automóvil no puede seguir utilizándose con normalidad por las vías públicas.
El propietario debe trasladarlo a un taller o lugar de reparación para corregir la anomalía y regresar posteriormente a una nueva inspección dentro del plazo establecido.
La categoría es diferente de los defectos leves, que permiten obtener una inspección favorable, y también de los muy graves, que obligan incluso a transportar el vehículo mediante grúa debido al peligro inmediato que representan.
Un fallo barato que conviene detectar a tiempo
Los amortiguadores del capó no suelen figurar entre las averías más costosas. En muchos modelos su sustitución es relativamente sencilla y puede realizarse en pocos minutos.
Por ese motivo, algunos especialistas recomiendan prestar atención a cualquier señal de fatiga. Si el capó pierde capacidad para mantenerse abierto o requiere ayuda para elevarse, probablemente ha llegado el momento de revisarlo.
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